Por montera

La verdad

¿Quién va a decidir que una información es buena, que tiene calidad, que corresponde a la realidad?

El Gobierno se ha lanzado a "controlar la desinformación". Iván Redondo, el consejero que susurra al oído del presidente Pedro Sánchez, se sentará sobre la cúspide de esta nueva estructura a decidir si la información es de su agrado o no. Porque lo que han anunciado, en realidad, es la creación de un Ministerio de la Verdad al estilo de lo que George Orwell vaticinó hace ya muchas décadas. Hace referencia el anuncio gubernamental a los medios de comunicación, a las plataformas digitales, al mundo académico, al sector tecnológico... Y la sociedad, anestesiada y dolorida tanto por los efectos sanitarios de la pandemia como por los que conllevan las restricciones sociales y la nefasta realidad económica, todavía parece que ha tenido nervio para reaccionar ante la noticia. Ante el escándalo. Porque, ¿quién va a decidir que una información es buena, que tiene calidad, que corresponde a la realidad? Es decir, ¿quién va a decir que lo que se dice es verdad? ¿Este Gobierno? De las muchas divisiones sociales que ya nadie es capaz de disimular, una de las más claras es la que distingue a la ciudadanía que todavía cree en el discurso de quienes gobiernan y a la que no les concede ningún crédito. El Gobierno tiene una deuda pendiente con la verdad, en efecto, pero la tiene de puertas hacia dentro. ¿Qué es para un Ministerio de la Verdad una información correcta? La que se ajusta a sus intereses. La que no pone en duda la acción de quienes están al mando. La que permite que se disuelva la crítica en el silencio, en la mirada hacia otro lado. Una información veraz acaba siendo una caricia. Y un periodismo independiente lo que debe dar al poder son golpes de realidad. De verdad. Para la censura, ahora y siempre, la información veraz es la mentira que conviene a quienes mandan. Ocurría así en el mundo que denunció George Orwell, ha ocurrido así desde la noche de los tiempos y está ocurriendo ahora, delante de nuestras narices. Por cierto, ¿por qué afirman que quieren "controlar la desinformación"? Al menos, sería exigible claridad en la terminología: lo que se busca es controlar la información. Si ni siquiera son capaces de hablar con limpieza en el enunciado de la acción... El Gobierno ha salido de caza, una vez más. Y esta vez no busca euros, ni puestos de trabajo, ni nuestra salud, ni la libertad de nuestros movimientos, ni la lengua común de todos los españoles... Esta vez busca la verdad. ¿Sabrá reconocerla cuando la vea, en caso de que se encuentre con ella?

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