Crónica Personal

Pilar / cernuda

El viaje de Mas a ninguna parte

DICE Pere Navarro que son desafortunadas las palabras de Juan José Belloch, en las que el alcalde de Zaragoza y ex ministro de Justicia e Interior recordaba que no se cedió ante los asesinatos de ETA cuando los hacía en nombre de la autodeterminación; tampoco ha gustado al secretario general del PSC el artículo de Joaquín Leguina en el que se muestra su disconformidad con la posición de los socialistas catalanes a favor de la consulta sobre la independencia. A Navarro, sin embargo, parece no molestarle que Artur Mas diga que a España "le da asco" lo que representa Cataluña.

Es difícil para un no independentista estar de acuerdo con la posición de Pere Navarro, pero además se entiende mal el silencio de Rubalcaba ante un partido que pertenece a la familia del PSOE y sin embargo no ha puesto pie en pared ante el independentismo. Se comprende que el PSC haya perdido escaños a chorros en las últimas elecciones autonómicas, y se comprende también que raro es el día en el que no llama un amigo o conocido contando que ha pedido la baja en el PSC después de muchos años de militancia.

Mas se ha ido nuevamente a Bruselas para vender su proyecto. Viaje a ninguna parte. Barroso y Van Rompuy le han dado un educado corte de mangas alegando problemas de agenda para no recibirle, y sólo ha conseguido entrevistarse con un par de los muchos vicepresidentes de la Comisión, algo que cualquier periodista con un mínimo de contactos consigue con sólo levantar un teléfono. Es más, cualquier periodista con un mínimo de contactos habría logrado reunirse con los presidentes de la Comisión o del Consejo. Mas no ha podido porque no había voluntad en la otra parte de entrevistarse con un independentista que va con la bandera de que no es español, sin querer entender, porque no le conviene, que si no es español no forma parte de la Unión Europea, como han dicho por activa y por pasiva todos los cargos de la UE a los que se ha preguntado por la situación de una hipotética Cataluña independiente. Hipotética, Rajoy no va a permitir la escisión. Y tampoco Rubalcaba, que guarda un irritante silencio ante los disparates a los que se ha apuntado el PSC, pero que cuando tiene oportunidad explica que jamás va a aceptar una Cataluña independiente.

Artur Mas asegura en Bruselas que lo único que pretende es que dejen votar a los catalanes, que él no está pidiendo la independencia. Va a ser que no.

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