El periscopio

León Lasa

El volcán islandés

NO hace mucho, de una colección de esas que vienen con los periódicos y que compramos para que nuestros hijos no los lean nunca, releí Viaje al Centro de la Tierra, el libro de Verne en el que unos exploradores viajan hasta Islandia para, allí, acceder a través del volcán Snaefellsjökull al centro de la Tierra. Estos días de cenizas y lavas me he vuelto a acordar del Profesor Lidenbrock, de Axel, de Martha, los protagonistas de la novela. Y, de nuevo, de Islandia, que después de experimentar otra explosión -entonces financiera- hace unos meses, ha vuelto a ocupar las portadas de los periódicos. El rotativo local Morgunblaoio (www.mbls.is) ha señalado esta semana en alguno de sus titulares que la erupción del volcán Eyjafjallaokull ha de ser descrita como suave, y que incluso dentro de esos márgenes, ha comenzado a remitir. Uno se pregunta, a la vista de lo ocurrido, cuáles serían las consecuencias de una que fuera, digamos, intensa y duradera. Somos, aunque lo olvidemos con demasiada frecuencia, muy vulnerables.

Así, el estallido menor de un pequeño volcán islandés, a varios miles de kilómetros de Berlín o París, es capaz de provocar el colapso en las comunicaciones de un continente que todavía se considera a sí mismo el epicentro del mundo: cientos de aviones no han podido volar por problemas técnicos, miles de pasajeros no han podido viajar por medios alternativos, mercancías perecederas de gran valor han sido arrojadas a la basura...

Pero, como reza el refrán español, no hay mal que por bien no venga. Parece que, por fin, el reto de crear "un cielo único" -permítanme la expresión- sobre el continente va a ser abordado en los próximos meses con el objetivo de alcanzarlo para el año 2012. Y se ha hecho evidente la necesidad de impulsar el ferrocarril, en particular los trenes de alta velocidad, para vertebrar el oeste de Europa. Con un "cielo único", en el que los países cedan los controles sobre sus espacios aéreos, se calcula que la reducción de costes que implica volar se podría aminorar a la mitad, y que se podría triplicar la capacidad de un espacio aéreo ahora saturado.

O'Leary, el máximo responsable de ese milagro irlandés llamado Ryanair, debe estar frotándose las manos. Por otro lado, la eclosión del volcán islandés parece haber sido provocada por las compañías suministradoras de locomotoras, vagones y traviesas. Que en un futuro no muy lejano se pueda viajar cómodamente desde Andalucía hasta el corazón de Europa en no más de ocho o nueve horas, con un buen vagón bar desde el que disfrutar del paisaje con un whisky en la mano, puede dejar de ser una quimera.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios