Desde mi córner

Luis Carlos Peris

En la vuelta del recogepelotas a su casa

NOCHE de fútbol grande y en el que se conjuga el deporte y el sentimiento a partes iguales. Es este Barça-Bayern uno de esos partidos que pierden mucho peso en la pequeña pantalla por la cantidad de detalles que pueden escaparse. Este retorno de Guardiola a su casa es para verlo en directo, a pie de obra, por la cantidad de teclas que ofrece, sobre todo en cuanto concierne a la carga sentimental que, a veces, acarrea el fútbol.

Anoche se celebraba un acontecimiento grandioso también, pero lo de hoy es otra cosa. Y en la vuelta de Guardiola al campo en que ejerció de todo, desde recogepelotas a entrenador de éxito inigualable pasando por futbolista importante, el Barça ha alimentado la carga sentimental recordando la indudable empatía existente entre Pep y Luis Enrique, el hombre que, poquito a poco, va acercándose al aura popular de su antecesor y rival encarnizado de esta noche.

En la vuelta de Guardiola como rival a su casa de toda la vida podemos encerrar todo el peso específico de este Barça-Bayern. Ni siquiera las ausencias que registra el gran equipo bávaro nublan el brillo de este acontecimiento que tan dentro le llega al aficionado culé. ¿Corazón repartido cuando Pep se dirija al banquillo visitante? Puede ser, pero la duda durará lo que tarde en darse la orden de salida, que el fútbol admite el sentimentalismo, pero sólo hasta cierto punto.

¿Favorito, quién? Pues mire, creo que el Barça no tiene parangón en estos momentos. Luis Enrique está logrando que su Barça se asemeje cada día más al que esculpió Guardiola y el tridente sudamericano que tiene arriba es demoledor, pero el Bayern, aun plagado también de foráneos, es un equipo alemán y muy grande. Apostemos por el Barça, pero a estas horas adquiere capital importancia el retorno del recogepelotas a su casa de toda la vida. Qué pena no verlo en el campo.

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