Purificación Ropero

Moguer (Huelva)

Carta al presidente de la Junta

Sr. Moreno, me presento. Mujer, 46 años, ama de casa y madre de dos niñas. Estudié una diplomatura y trabajé 16 años hasta que la crisis económica me obligó a quedarme en casa. Cuando quiero reengancharme al mercado laboral paso los 40 años y ya nadie me contrata. Tomamos la difícil decisión familiar de prepararme unas oposiciones y conseguir un poco de estabilidad y calidad de vida para mis hijas en los años en activo que me queden.

¿Sabe usted lo que supone dar ese paso, señor presidente? Supone invertir muchos euros en una academia y ajustarte más el cinturón de una familia de cuatro en la que sólo trabaja el padre. Supone ir renunciando paulatinamente a vivir para poner los cinco sentidos en prepararte para ser de los mejores y así tener posibilidades de coger una plaza. Supone hacer de tripas corazón cada vez que los tuyos salen y tu tarea es cerrar la puerta de casa y sentarte otra vez a estudiar. Supone renuncias, sacrificios, desvelos y nervios cuando cada día enciendes el ordenador para ver si hay buenas noticias. Así llevo 26 meses, por ahora.

Y llegamos a hoy, tras cambiar la primera fecha, 7 de junio, con toda la razón. Después de pasar de la segunda quincena de octubre al 21 y 22 de noviembre. Pasamos a que nos repartan por provincias. Nos reparten por apellidos en el Campus del Carmen de Huelva, en mi caso. Fecha, hora y pabellón asignado por apellidos. El calendario con la planificación avanza progresivamente con los nervios, con el sueño de verme haciendo el examen que podría cambiar la vida de mi familia.

Y llega su comparecencia y se me encoge el estómago, pero nos dice que le preocupamos, que los opositores hemos visto aplazadas nuestras convocatorias y que van a hacer lo imposible por mantener lo planeado dentro de 12 días. Y me levanto hoy con la suspensión. Me ha hecho polvo el día, presidente. Seguramente tardaré varios días en poder acercarme al escritorio.

No es justo, señor Moreno. Usted no se puede hacer la más mínima idea de lo que he sentido. Y seremos muchos en Andalucía. Algunos agradecidos por tener más tiempo para estudiar, pero muchos desesperados y agotados por ir cerrando etapas. Me considero una buena ciudadana que cumple con sus obligaciones, y eso estoy inculcando a mis hijas.

Sé de qué va esta pandemia, ya que el virus me ha golpeado muy de cerca, y estoy completamente concienciada. Pero se ha equivocado, presidente. Tal y como estaba previsto podríamos habernos examinado con todas las medidas garantizadas y no dilatar más esta convocatoria. Somos personas antes que opositores maltratados, cada una con su historia, y ésta que le he contado es la mía. 

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