Innumerables estudios muestran que el absentismo escolar está directamente relacionado con la integración social de los ciudadanos, la calidad del empleo y en última instancia con el modelo productivo deseable. En España, el modelo de perfil bajo de nuestros trabajadores ya es una realidad, basta hacer un intento de búsqueda de empleo y se multiplican las ofertas basura, con ínfima formación necesaria y con condiciones laborales que en muchas ocasiones rozan la ilegalidad.

En esta situación, en España, la vuelta al cole en septiembre debería ser una cuestión de Estado de la mayor importancia. Con la pandemia instalada en números insostenibles y con las autoridades cruzadas de manos esperando un milagro, incapaces de buscar alternativas concretas y viables para el retorno a las aulas, el futuro inmediato puede quebrar nuestra sociedad para los próximos 20 años.

Si hacemos de ciudadanos sensatos y no de políticos en búsqueda de votos y de su bienestar personal no podemos mirar para otro lado, debemos tener claro que si no hacemos nada el curso 20/21 no podrá desarrollarse de forma presencial y eso es de facto multiplicar el absentismo escolar por un gran número. La mayoría de los alumnos en casa, y muchos de ellos solos, se podrán incluir en las estadísticas de abandono escolar. Y el abandono escolar lleva a la ruina del país.

No nos lo podemos permitir, políticos españoles; soluciones ya o a casa y que vengan otros más capaces. No hacen falta elecciones, existe un concepto poco usado en España que es la dimisión. 

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