Creo en Dios, en Jesús, en la Virgen y en los santos. En la humildad, en el sacrificio, en el esfuerzo, en la dedicación y en la santificación del trabajo. En la fe, en la justicia, en la caridad y en la humildad. En la esperanza. Creo en que cada uno viva, y deje vivir, a los demás la religión en libertad. No creo en el golpe de pecho. No creo en los que creen ser mejores cristianos que los demás. No creo en las personas de a pie que sin criterio ni formación tratan de imponer una forma de vivir en Dios o con Dios. Ésa no es mi verdad, ni mi camino. Probablemente sí es mi penitencia. No me gusta nada el cariz que está tomando esto. Dejad a los ministros de Dios trabajar, no deis más lecciones, rezad en lo escondido. Vuestro Padre os lo recompensará. Que de dar testimonio a dar lecciones de superioridad moral hay un trecho. 

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