El fin de semana vi con mis padres y hermanos por enésima vez la película 300 y me hizo reflexionar respecto a la situación actual de nuestras democracias occidentales, que vuelven a estar amenazadas por el imperialismo y el populismo. Las polis griegas, dirigidas por hombres libres, tuvieron que luchar por su subsistencia ante el Imperio Persa y gracias a su victoria conocemos el Occidente de hoy en día.

Las democracias actuales me parecen pequeñas polis amenazadas exteriormente por imperios autoritarios como China y Rusia, los cuales ya controlan gran parte del mercado de materia primas y además somos dependientes de su capacidad de producción para muchos de los bienes que demandamos desde la sociedad del bienestar instalada en el Primer Mundo. A esto habría que sumarle un populismo creciente, motivado entre otras razones por una sobreinformación imposible de digerir por los ciudadanos y que crea una desconfianza de éstos hacia los políticos y las instituciones democráticas que sustentan el Estado de Derecho.

A la antigua amenaza imperialista y autoritaria se le une la lucha por el control de las telecomunicaciones tanto por empresas occidentales, fundamentalmente norteamericanas, como chinas. Ambas presionan a nivel individual para que entreguemos parte de nuestras libertades, mientras que socavan la credibilidad de las instituciones. Ante este panorama me pregunto dónde y cuándo serán las próximas Termópilas. 

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