EL juez Álvaro Martín notificó ayer el auto por el que se abre juicio oral a dos ex presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, así como a otros 24 procesados por el caso de los ERE, entre los que se encuentran varios ex consejeros y ex altos cargos de la Junta de Andalucía. No volveremos a analizar otra vez los motivos y procedimientos que han sentado en el banquillo no sólo a un grupo de políticos socialistas, sino a toda una época de la historia reciente andaluza. La Justicia tendrá que hacer su trabajo y la sociedad y los medios de comunicación deberemos respetar la presunción de inocencia hasta que se dicte sentencia. Lo contrario sería vulnerar los derechos más elementales de los procesados.

Sin embargo, más allá de la cuestión judicial, es necesario hacer una serie de reflexiones. La primera de ella es sobre la honorabilidad de los dos principales encausados: Manuel Chaves y José Antonio Griñán. Aunque no ponemos en duda que entre los aproximadamente 300 imputados que hay en las distintas piezas del caso de los ERE pueda haber personas que se han enriquecido ilícitamente, es público y notorio que ése no ha sido el caso de los dos ex presidentes. Durante sus años al frente de la Junta de Andalucía, tanto Chaves como Griñán han llevado una vida acorde con la de cualquier profesional con un alto cargo, sin extravagancias, alardes ni lujos innecesarios. Puede -eso lo tendrán que dilucidar los jueces- que bajo sus mandatos se crease y consolidase un sistema irregular que usaba el dinero público para crear y sostener lazos clientelares que fortaleciesen la posición del PSOE en Andalucía, pero eso ya lo han pagado de sobra con su apartamiento de la vida política y con un reproche social severo que se ha adelantado a la sentencia final. Comparados con otros casos de corrupción, como los observados en la Comunidad Valenciana, en la que el enriquecimiento fraudulento y la avaricia de algunos políticos llegaron a niveles claramente obscenos, la actuación de Chaves y Griñán en los ERE parece casi anecdótica.

La apertura del juicio oral es una buena noticia en el sentido de que estamos más cerca del final de un proceso que ha dañado gravemente la imagen de Andalucía y ha dado munición a los que siempre están interesados en dañar los intereses de nuestra comunidad autónoma. Es necesario que cuanto antes se juzgue este episodio y podamos pasar definitivamente página. Los primeros interesados son, precisamente, Chaves y Griñán, que viven un auténtico calvario por ese defecto tan arraigado en nuestra sociedad de no respetar la presunción de inocencia.

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