Débil en lo político, fuerte en lo económico

EL nuevo Gobierno que ayer presentó Mariano Rajoy puede definirse como débil en lo político y fuerte en lo económico. Con una aritmética parlamentaria tan débil, que condena al Ejecutivo a buscar continuamente pactos y acuerdos con formaciones que no le son en absoluto afines, como el PSOE o el PNV, extraña sobremanera que Rajoy haya nombrado a sus ministros mirando a los conflictos internos del PP. Da la sensación de que el presidente no confía demasiado en una legislatura larga, por lo que prefiere atender antes a otras necesidades que a las de la negociación con otros partidos políticos.

Sin embargo, sí se advierte un reforzamiento en el área económica con el nombramiento como ministro de Energía de Álvaro Nadal, un brillante economista criado en los diferentes gobiernos del PP y que en la última legislatura fue el jefe de la Oficina Económica de Rajoy. Nadal se une a un equipo en el que siguen Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, con lo que Rajoy da un mensaje claro de continuidad frente a los que le exigían un cambio radical de política económica. El presidente ya dijo en el debate de investidura que no pensaba renunciar a su legado económico y este Gobierno confirma sus palabras. Con Bruselas presionando para que se renueven los recortes y con una recuperación económica todavía muy frágil, es lógico que se refuerce claramente esta área, pero mucho dudamos de que puedan prosperar las iniciativas sin esa capacidad de diálogo a la que parece que Rajoy ha renunciado.

Mención especial merece la entrada en el Ejecutivo de dos nuevos andaluces. La primera es la de Juan Ignacio Zoido, ex presidente del PP-A y ex alcalde de Sevilla tras dilapidar una amplísima mayoría absoluta en el Consistorio hispalense. Zoido, que fue el que destapó el caso Mercasevilla y los ERE, una de las principales bazas políticas del PP en la política autonómica andaluza, se encargará de la cartera de Interior, de la que dependen los cuerpos policiales que han investigado estas causas aún abiertas. La segunda es la del ministro de Exteriores, el diplomático jerezano Alfonso Dastis, profundo conocedor de la política europea, que será uno de los principales frentes de la diplomacia española en los próximos tiempos.

Otros dos andaluces en el Gobierno son ya conocidos por su labor ministerial: Fátima Báñez, al frente de Empleo y Seguridad Social, que tendrá que afrontar sin dilación la muy complicada reforma de las pensiones; y Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda, que una vez más tendrá que hacer equilibrios imposibles con unas cuentas públicas desmadradas, según Bruselas.

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