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Un grave daño a la imagen de Andalucía

La crisis de la listeriosis está suponiendo un grave daño para la imagen de Andalucía y la industria relacionada con el cerdo

Lejos de apagarse, la inquietud por la listeriosis aumentó ayer al decretarse una nueva alerta sanitaria tras haberse encontrado una carne mechada contaminada por la bacteria de la marca Sabores de Paterna, en la provincia de Cádiz. A estas alturas ya nadie duda de que estamos ante un problema de grandes dimensiones que afecta directamente a la salud pública y a la credibilidad del control sanitario que las administraciones públicas hacen de las industrias cárnicas andaluzas. En estos momentos, la prioridad es que la Junta actué con rapidez y diligencia para proteger la salud de los ciudadanos andaluces y de los visitantes a nuestra comunidad, sin pensar en los importantes daños de imagen o económicos que está causando la listeriosis. Ahora bien, superados los momentos más graves de la alerta, el Gobierno autonómico también debe hacer una seria reflexión del daño que la crisis, que ha copado titulares en los principales medios de comunicación españoles, va a causar a una industria que genera miles de puesto de trabajo y que, incluso, es considerada por muchos como uno de los buques insignia de nuestra gastronomía. En este sentido, es importante que la Junta empiece a diseñar estrategias para minimizar en lo posible el daño a la imagen de los productos relacionados con el cerdo. Más allá de las campañas de marketing y publicitarias (que también habrá que hacerlas), lo más importante y necesario es que la Junta restablezca la confianza del consumidor con la industria cárnica. Para lograr esto, no hay mejor manera que garantizar al cien por cien que no se van a repetir episodios como los que estamos viviendo durante este verano.

La Junta de Andalucía y los ayuntamientos que aún tienen competencias en el control sanitario de las industrias alimentarias no deben sólo mejorar los protocolos para el garantizar la higiene y la salubridad de estas factorías, sino que deben explicarlos bien a los ciudadanos, sin esquivar ningún tipo de responsabilidad. La crisis de la listeriosis no es sólo una tragedia para muchas familias y un revés económico para una industria cárnica, sino que también es un torpedo a la línea de flotación de la imagen de Andalucía y un pretexto para activar viejos prejuicios. No verlo sería un gravísimo error. Costará mucho recuperar la confianza de los consumidores. Cuanto antes hay que ponerse a trabajar para lograrlo.

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