Una normativa para prevenir la obesidad

LA obesidad ya es considerada por la comunidad médica como una de las epidemias del siglo XXI. El sobrepeso, que en otras épocas de gran carestía fue considerado como un síntoma de riqueza y opulencia, está actualmente intensificado como una de las principales causas de patologías como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, la hepatitis o diferentes tipos de cáncer. Además, paradójicamente, la obesidad se ha convertido en un factor más de marginación social y se detecta con más intensidad en las clases menos favorecidas económicamente.

Por todo lo dicho, es positivo que el Gobierno andaluz, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), haya aprobado un anteproyecto de ley para fomentar los hábitos saludables y frenar la obesidad, norma en la que han trabajado más de 250 expertos en distintas materias y que se puede considerar como una de las pioneras en la materia en España. En especial, el texto hace especial hincapié en prevenir la obesidad infantil, la cual ha crecido en el último lustro escandalosamente, llegando a afectar a casi el 14% de la población escolar. Entre las medidas, hay que destacar la obligatoriedad de que los colegios programen, al menos, cinco horas de ejercicio físico para sus alumnos. Pese a que desde hace ya mucho tiempo la ciencia médica ha demostrado lo positivo que es para la salud hacer diariamente ejercicio, muchos centros educativos sólo imparten actualmente dos horas de esta materia. También positiva será la obligación de los centros educativos, lugares públicos y centros de ocio infantil de ofertar gratuitamente agua potable, con lo que se pretende reducir el consumo de los menores de bebidas azucaradas, uno de los principales causantes de la obesidad infantil. La norma, lógicamente, también restringe la publicidad y el acceso a alimentos hipercalóricos, como la bollería industrial.

Pero aunque el texto se centra en los menores, no deja de lado a la población adulta. Por ejemplo, fomenta la creación de aparcamientos de bicicletas en las empresas con más de cincuenta empleados y se detiene especialmente en el colectivo de las mujeres embarazadas, ya que en la gestación se encuentra muchas veces el origen de una futura obesidad.

La norma crea una serie de sanciones leves, graves y muy graves para que no sea considerada como una simple enumeración de principios. En definitiva, estamos ante un texto que probablemente es mejorable, pero que supone un primer paso en la dirección de un principio médico elemental: prevenir es mejor que curar.

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