Diario de Sevilla Mantenemos la cita diaria en los quioscos como actividad esencial decretada por el Gobierno en la crisis del coronavirus

Una oportunidad para mejorar la calidad escolar

El invierno demográfico puede suponer, paradójicamente, una oportunidad para elevar el nivel de la enseñanza en Andalucía

Desde estas páginas hemos alertado más de una vez del peligro que corre España y Europa con el llamado invierno demográfico, que es como se ha bautizado al muy preocupante desplome del crecimiento vegetativo (nacimientos menos defunciones) de las poblaciones occidentales. El panorama de una Europa envejecida no es muy halagüeño y muchos se preguntan cómo pagaremos las pensiones o garantizaremos los cuidados básicos de los mayores en unas décadas. La ausencia de medidas al respecto por parte las administraciones nos deja claro, una vez más, la despreocupación de los políticos ante los asuntos de largo recorrido. Con evidente irresponsabilidad, muchos afirman que estas carencias poblacionales se subsanarán con la captación de inmigración en países subdesarrollados, un cálculo un tanto optimista y que no contempla posibles escenarios muy diferentes al actual.

Sin embargo, paradójicamente, la reducción de la población puede suponer también una oportunidad para subsanar problemas históricos de la sociedad andaluza, como es el de la baja calidad escolar. El desarrollismo del tardofranquismo, primero y, sobre todo, la llegada de la democracia propiciaron la escolarización obligatoria (y por lo tanto masiva) de la infancia española, cuya última ampliación la llevó hasta los 16 años. Pero dicha universalización de los primeros niveles de la educación se produjo paralelamente al llamado baby boom, con el resultado de una escuela masificada en la que primaba el número sobre la calidad. La mayoría de los ciudadanos que hoy están en la edad madura estudiaron en aulas de más de 40 personas en las que la atención individualizada -una de las bases de la calidad escolar- era imposible. No obstante, el invierno demográfico ha propiciado una considerable reducción de los alumnos en los primeros ciclos escolares, lo que es una magnífica oportunidad para la reducción de las ratios y la consiguiente mejora de la enseñanza. Tal circunstancia no ha pasado inadvertida para el actual consejero de Educación de la Junta, Javier Imbroda, y su equipo, que ya han mostrado su intención de que el número de alumnos por aula se sitúe cuatro puntos por debajo de lo que marca la normativa, así como el reforzamiento de la plantilla de maestros en los centros. Ya que no podemos tener más población, al menos será bueno que esté lo mejor preparada posible para afrontar los muchos y graves problemas que nos planteará el futuro.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios