Tribuna

Juan José Morillas Rodríguez-Caso

Epigrafía didáctica de la ciudad

El autor analiza las inscripciones de las puertas del Apeadero del Ayuntamiento En ellas se recuerda a los gobernantes de la ciudad la conveniencia de hacer el bien

Fragmento de una de las inscripciones que aparecen en la puerta del Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla.

Fragmento de una de las inscripciones que aparecen en la puerta del Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla. / D. S.

Es muy amplio el conjunto epigráfico que podemos contemplar en edificios civiles y templos de la ciudad, en monumentos, casas que albergan historias que han marcado el devenir de Sevilla, dedicatorias de calles y plazas, en azulejos cerámicos o soportes varios que conmemoran o dan noticias de acontecimientos singulares y de personajes que han escrito páginas importantes de nuestra capital, dejando constancia para información al curioso e interesado ciudadano que se detenga en su lectura, si le es factible, sobre el hecho que justifica la inscripción e, incluso, dar consejos a quienes ocasionalmente moran las dependencias de esos inmuebles, con carácter administrativo, mayoritariamente, recomendaciones que parten casi siempre de textos clásicos o eclesiásticos.

Un ejemplo de estos son las puertas del Apeadero del Ayuntamiento, cuyo mensaje estaría dirigido especialmente a quienes se ocupan del gobierno de la ciudad, los munícipes, por otras leyendas en el mismo sentido de ejercer la Justicia, en dependencias interiores, por ejemplo, en la Sala Capitular baja, así como, de camino, para los paseantes, que admiran la belleza de la piedra tallada y podrían culminar su observación con esas enseñanzas morales para sus vidas cotidianas. En ambos casos, convendrían que tomasen buena nota, solventando la dificultad de que están en latín.

Las puertas de madera que están orientadas hacia la Plaza de San Francisco, datan de principios del siglo XX, sustitutorias de las primitivas del siglo XVI, dado su mal estado de conservación, pero mantuvieron los motivos ornamentales de las originales y su repertorio epigráfico.

Puerta del Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla. Puerta del Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla.

Puerta del Apeadero del Ayuntamiento de Sevilla. / D. S.

En las hojas de estas artísticas puertas se reproduce el salmo XIV: DOMINE QVIS HABITABIT// IN TABERNACVLO TVO AVT// QVIS REQVIESCET IN MON// TE SANCTO TVO QVI// INGREDITVR SINE MAQVLA// ET OPERATVR IVSTITIAM // QVI LOQVITVR VERITA//TEM IN CORDE SVO QVI// NON EGIT DOLVM IN LIN//GVA SVA QVI NON FECIT// PROXIMO SVO MALVM ET OP// PROBIVM NON ACCEPIT// ADVERSVS PROXIMOS SVOS// AD NIHILLVM DEDVCTVS EST// IN CONSPECTV EIVS MALIG// NVS TIMENTES AVTEM DO// MINVM GLORIFICAT QVI// IVRAT PROXIMO SVO ET// NON DECIPIT QVI PEQV// NIAM SVAM NON DEDIT AD// USVRAM ET MVNERA SV// PER IGNOCENTEM NON ACCE// PIT QVI FACIT HAEC NON// MORIETVR IN AETERNVM.

Y cuyo texto traduzco literalmente: “Señor, quién habitará en tu tabernáculo o quién descansará en tu monte santo, el que avanza sin mancha y obra la justicia, el que habla la verdad en su corazón, el que no ha engañado con su lengua, el que no hizo a su prójimo mal y oprobio no aceptó // contra sus prójimos. A la nada es reducido en su presencia el maligno, sin embargo, a los que temen al Señor, glorifica el que jura a su prójimo y no engaña, el que su dinero no dio a usura y regalos sobre el inocente no recibió, el que hace estas cosas no morirá para la eternidad”.

Detalle de una de las inscripciones. Detalle de una de las inscripciones.

Detalle de una de las inscripciones. / D. S.

Y en las puertas que miran hacia la Avenida y Banco de España, aparece una cita del profeta Ezequiel (45, 9-10), en la hoja izquierda: PRINCIPES INIQVITATES ET RAPINAS// INTERMITTE ET IVDICIVM ET IVSTICIAM// FACITE SIT STATERA VRA IVSTA ET// DEVS IVSTVS ERIT VOBIS DICIT DOMINVS: “Príncipes, las iniquidades y rapiñas dejad y el juicio y la justicia haced, la balanza va a ser justa y Dios será justo con vosotros. Dice el Señor”. Y en la hoja derecha, el texto es del Libro de la Sabiduría (6, 4-5): IVDICES TERRAE QVIA NON CVSTO// DISTIS LEGEM IVSTITIAE NEQVE RECTE// IVDICASTIS DVRISSIMVM IVDICIVM//APPAREBIT VOBIS: “Jueces de la tierra, porque no habéis custodiado la ley de la justicia ni rectamente habéis juzgado, un durísimo juicio aparecerá para vosotros”

Podríamos concluir con la muy conocida frase de Cicerón HISTORIA…MAGISTRA VITAE EST (“la historia es maestra de la vida”). Aprendamos de ella y de cuanto, también en un interesante repertorio epigráfico aún legible, nos legaron nuestros sabios antepasados.

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