administración local

La Diputación deja a cero su deuda con los bancos en siete ejercicios

  • Villalobos vuelve a exigir al Gobierno central que "relaje" la regla de gasto y las condiciones para usar el superávit

  • La inyección de liquidez a los ayuntamientos crecerá casi un 9% en 2018

El presidente, Fernando Rodríguez Villalobos, junto a la diputada de Hacienda, Concepción Ufano. El presidente, Fernando Rodríguez Villalobos, junto a la diputada de Hacienda, Concepción Ufano.

El presidente, Fernando Rodríguez Villalobos, junto a la diputada de Hacienda, Concepción Ufano. / D. S.

Comentarios 2

La Diputación de Sevilla finalizará 2017 sin deuda viva, es decir, sin deber a los bancos ni un euro por créditos u otro tipo de operaciones financieras, tras saldar los 11,5 millones que tenía a finales del pasado ejercicio. Culmina así un ciclo de continuas bajadas que arrancó en 2010, antes de que entrara en vigor la Ley de Estabilidad Presupuestaria en 2012, que obliga a las entidades locales (ayuntamientos y diputaciones) a priorizar los pagos de esta deuda viva sobre lo demás. En concreto, en 2010, el ente debía a bancos y cajas de ahorros más de 243 millones de euros, una de las cifras más altas hasta entonces.

A partir de ahí, se han ido producido descensos. En números absolutos, la reducción más importante se produjo entre 2011 y 2012: se amortizaron casi 63 millones de euros o el 30,43% de la deuda bancaria existente entonces. Proporcionalmente, las bajadas más importantes se han registrado en los últimos tres ejercicios: en 2014, se quedó casi en la mitad del ejercicio anterior, con una caída del 48,49% (se amortizaron más de 53 millones de euros); en 2015, el descenso fue del 54,44%, con una amortización de casi 31 millones; y, en 2016, la bajada fue del 55,34%, o de 14,2 millones de euros en total.

Los 11,53 millones con los que arrancó 2017 quedarán saldados a 31 de diciembre

Hay que tener en cuenta de que esta liquidación de deuda se ha producido a pesar de que la Diputación, por su situación saneada, no ha tenido que destinar todo su ahorro o superávit a saldar deuda. Desde 2014, el Ministerio de Hacienda permite que el superávit se destine a lo que se denomina inversiones financieramente sostenibles o que no generen nuevos gastos estructurales en los pueblos o en equipamientos propios de la Diputación. Ese año 2014, la Diputación ya destinó el superávit del ejercicio 2012 y 2013 a inversiones, en lo que se denomina el Plan Supera y ha seguido.

Por otro lado y para no mantener inmovilizado en depósitos o cuentas otro dinero que no puede gastar, se puso en marcha el programa FEAR (Fondos Extraordinarios de Anticipos Reintegrables), que presta a los ayuntamientos a coste cero para afrontar problemas de liquidez, refinanciar deuda bancaria o afrontar deudas con la Seguridad Social o inversiones, entre otras cosas. Para el año 2018, está previsto que se inyecten unos 154,5 millones de euros en liquidez a los ayuntamientos a través del Opaef (Organismo Provincial de Asistencia Económica y Fiscal), un 8,96% más que este año.

En este contexto, el presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, volvió a exigir este martes al Gobierno de la nación que "relaje sus restricciones de gasto" a las administraciones locales, que están siendo además las más cumplidoras en este aspecto y a las que se debe en gran medida que la deuda pública del conjunto del país se esté reduciendo. "No tiene razón la existencia de destinar recursos a amortización anticipada de deuda con los bancos, puesto que esa deuda no existe", en el caso de la Diputación de Sevilla. Recordó que, de media, se han amortizado 30 millones de euros al año o un 14,28% por ejercicio.

"A partir de ahora, no sólo somos una administración que cada año genera superávit y lo reinserte en sus municipios, sino que además ya no tendremos deudas con los bancos, por lo que todos nuestros excedentes financieros podrían estar disponibles para inyectar liquidez a las arcas municipales, si el gobierno así lo permitiera". La flexibilidad del Gobierno es importante, puesto que ahora ese superávit no puede invertirse en otro tipo de proyectos que reclaman los pueblos o en planes de empleo, también muy demandados.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios