Provincia

La Junta paraliza la reforma del instituto en el inicio de curso

  • Educación no ha precisado a la dirección ni a los padres de los alumnos cuándo continuarán las obras, que dejan al centro sin biblioteca, gimnasio y laboratorio

El nuevo curso en el instituto público Castillo de Luna, en Puebla de Cazalla, está siendo muy complicado. Las obras que se iniciaron en agosto, ante la aparición de enormes grietas provocadas por el desplazamiento de los muros de contención durante el curso pasado, afectaron a diversas dependencias de este centro de enseñanza secundaria, lo que impide su uso por la comunidad educativa. Unas obras que quedaron paralizadas hace dos semanas y de las que ni la dirección ni la asociación de madres y padres de alumnos (AMPA) del instituto han recibido más información.

Los padres de los alumnos del Castillo de Luna se han dirigido a la Delegación provincial de Educación en busca de una respuesta a esta situación, que Manuel Cabello, tesorero de la AMPA, califica de "muy preocupante". Por ahora, no hay respuesta.

El instituto se queda sin biblioteca ni sala de profesores. Las grietas que aparecieron a mediados del curso pasado -hasta junio no se personaron los técnicos del ente de Infraestructuras y Servicios Educativos (ISE) para comenzar las obras dos meses después- afectaron a estas dependencias y varias aulas, que tuvieron que trasladarse al gimnasio y al laboratorio, lo que impide su uso como tal por parte de la comunidad educativa. Estas circunstancias obligaron también a reagrupar a los alumnos en las aulas que quedaban disponibles, por lo que en algunas de ellas se sobrepasa la ratio establecida para Secundaria (30 alumnos), alcanzando los 37.

La dirección y la AMPA desconocen por ahora cuándo continuarán las obras, y sobre todo, cuándo concluirán. "Las condiciones no son las más adecuadas y revisten un gran peligro para los alumnos y docentes, que tienen que trabajar con vigas metálicas sin conocer la razón todavía por la que aparecieron las grietas", señala Manuel Cabello.

La única explicación que le dieron los arquitectos al desplazamiento de los muros es la sustentación deficiente que padece el instituto, al edificarse sobre un terreno arcilloso que dificulta su estabilidad. Una causa que no ha sido confirmada oficialmente y que viene a sembrar más dudas en la dirección y la AMPA.

Por ahora, las vigas y los escombros son los compañeros de profesores y alumnos que aún no saben si tendrán que convivir con ellas durante todo el curso.

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