Provincia

Villalobos pide a los sevillanos confianza en sus alcaldes para "salir del atolladero"

  • El presidente aprovecha el Día de la Provincia para reclamar al Estado que los contratos de emergencia no paguen Seguridad Social y que le permita "doblar" los fondos contra la exclusión

El presidente de la Diputación, Fernando Rodríguez Villalobos, aprovechó ayer el acto institucional del 23 de mayo, Día de la Provincia, en el que estuvo respaldado por José Antonio Griñán, presidente de la Junta, para reivindicar a los ayuntamientos. En un intento por responder a la desafección hacia los políticos y haciendo autocrítica -tal vez se embarcaron en proyectos grandes para su "escala", apuntó- pidió a los sevillanos que mantengan la "confianza" en los alcaldes, como "firmes valores para salir del atolladero". En su discurso recordó que los ayuntamientos han sido "un lugar cercano, accesible y atento" a lo que pasa. Son aún "la muestra más evidente de la política bien ejercida". La "malla sensible" que han tejido hace hoy que, más allá de la una menor renta en los pueblos, la crisis se resista en ellos con mayor "entereza", defendió.

Fue en un salón de Plenos abarrotado, con la presencia también de la consejera de Presencia, Susana Díaz, y la subdelegada del Gobierno en Sevilla, Felisa Panadero, además de muchos alcaldes -de todos los partidos, salvo de IU- y los allegados a los distinguidos por su trayectoria, contribución al desarrollo de Sevilla y ejemplo de empuje de la sociedad sevillana: los empresarios utreranos Ayala Sousa; la Cámara de Comercio de Sevilla; el cantante de Gines José Manuel Rodríguez El Mani; el torero de Camas Paco Camino; la Junta Provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer; la Oficina Provincial de la Cruz Roja; la Fundación Banco de Alimentos de Sevilla y la Comandancia de la Guardia Civil de Sevilla, que recibieron Medallas de Oro.

Emilio Aragón Bermúdez, Miliki, fue nombrado Hijo Predilecto a título póstumo, una distinción que recogieron su hijo Emilio y su viuda Rita Álvarez, quien, recordando el "¿cómo están ustedes?" que la presentadora del acto, Isabel Ruiz, se resistió a usar en la exposición de motivos, aportó espontaneidad a un acto austero -nada de carpas y escenarios, como en los años de bonanza, ni catering- y que se celebró por primera vez por la tarde.

El anfitrión acudió a una frase de Isabel Allende para proponer "memoria selectiva para recordar lo bueno -la cercanía de los ayuntamientos y todo lo logrado en Sevilla en circunstancias también difíciles-, prudencia lógica para no arruinar el presente y optimismo desafiante para encarar el futuro". Como ha ocurrido en los nueve años que van desde que se instauró el acto, su discurso estuvo lleno de alusiones políticas, más severas desde que hay gobiernos de distinto color en Madrid y Sevilla.

Ayer, el también presidente del PSOE de Sevilla reclamó al Ejecutivo del PP que "exima del pago de cuotas de Seguridad Social" a los ayuntamientos en los contratos a personas con riesgo de exclusión. Es lo que corresponde, vino a decir, después de rescatar a la banca. Se refirió a la ley de transparencia que prepara la Junta. Volvió a incidir en la necesidad de que se flexibilice la Ley de Estabilidad para que la Diputación pueda invertir el superávit en los pueblos y anunció que, si es así, "doblará" los fondos que la Junta destine a la provincia con su plan contra la exclusión. Censuró la "tibieza" y "ambigüedad" del PP al decir que no aplicará el decreto hasta que la Junta les haya ingresado el dinero a los ayuntamientos, hartos de adelantar fondos y cargar con quejas por los impagos.

Advirtió además del riesgo de que, con los recortes, se pierdan servicios como la teleasistencia o la ayuda a domicilio. "Se nos debería caer la cara de vergüenza" si las personas que contribuyeron a mejorar Sevilla son condenadas a vivir en la precariedad al final de su vida. Consideró que la corrupción no ha sido "sistémica" en la provincia y más conciliador y comedido estuvo al referirse a la reforma de la Administración local que encrespa los ánimos de los alcaldes por la idea de vaciar de contenido a algunos consistorios. Hay tiempo para un "pacto".

Con todo, fue un discurso menos beligerante que el del año pasado, cuando provocó una airada reacción del PP, que amenazó con no participar más. Aunque los que se ausentaron ayer fueron los cuatro representantes de IU, en un desproporcionado gesto de rechazo a que se dieran Medallas de Oro a entidades como la Cruz Roja, el Banco de Alimentos o la Comandancia de la Guardia Civil que "sencillamente" -creen- cumplen con su cometido o plantean la "caridad" como salida de la crisis. Pero en los nueve años que van de honores y distinciones coincidiendo con el aniversario de la división de España en provincias hecha por las Cortes de Cádiz, se ha premiado a otras ONG, actores, profesionales y modelos que, con más o menos repercusión mediática, cumplen con su labor. Con talento y valor añadido. Pero su labor.

En nombre de todos los galardonados habló el presidente de la Asociación Española contra el Cáncer en Sevilla, Julio Cuesta, quien citó al economista británico Adam Smith para recordar que, a diferencia de otras especies, el "hombre reclama en la mayor parte de sus circunstancias la ayuda de su semejantes y en vano puede esperarla sólo de su benevolencia". Así quiso poner en valor lo que, desde su perspectiva, motivó los reconocimientos: "La unión con otros para producir un bien general", la "unión con otros para lograr progreso en el bien general".

Incidió en el "esfuerzo y trabajo" de Miliki; en el "grito desgarrado" del trabajo del Banco de Alimentos -Juan Pedro Álvarez recogió la medalla- contra el despilfarro y la incapacidad de nuestra sociedad para impedir el hambre; en la "capacidad de unir fuerzas" de la Cruz Roja -representada por su presidenta en Sevilla, Amalia Gómez-. También la cercanía y vocación de servicio de la Guardia Civil con el coronel Juan Roldán Fuentes al frente de la Comandancia sevillana; el esfuerzo que está haciendo la Cámara de Comercio con Francisco Herrero León por apoyar a las empresas en la actuales "vicisitudes económicas"; la antítesis de la deslocalización que es la empresa Hermanos Ayala Sousa; la personalidad artística de Paco Camino; y la capacidad de "identificación colectiva" del cante de El Mani. Y la lucha no ya contra una enfermedad, sino "contra el miedo", de la Asociación Contra el Cáncer. "Las medallas no se deben buscar", consideró, "pero las llevaremos en el turbo de nuestra inteligencia y en los golpes de nuestro corazón para seguir construyendo una Sevilla mejor", apostilló.

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