Almería

La integración de GIAL y el adiós de Megino

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Iván Gómez

Cuando Juan Megino dejó en el verano de 2002 las filas del PP tenía claro que nunca más volvería a militar bajo estas siglas, pero no imaginaba por aquel entonces que ocho años después acabaría negociando la integración en el seno de los populares de una nueva fuerza política creada en torno a su figura, el Grupo Independiente por Almería (GIAL). La maniobra de la dirección regional de los populares, liderada por Javier Arenas, de presentar como candidato a la Alcaldía de Almería al entonces presidente de la Diputación, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, fue un auténtico mazazo para un almeriense de adopción (Navas de San Juan, Jaén, 1944) que ha compaginado la política con la medicina. Después de una legislatura como alcalde y más de tres años al frente de la oposición, Megino quería continuar como cabeza de lista y la tardía decisión del PP de cambiar de candidato le costó su primera escisión. En apenas unos meses, Megino y otros de los pesos pesados de su equipo de gobierno, como Esteban Rodríguez, fundaron el GIAL y lograron convertirlo en la tercera fuerza política de la provincia en las municipales de 2003, con escaño incluido en la Diputación.

Los 13.823 votos conseguidos en la capital se convirtieron en cinco concejales y en una necesidad para el partido que los había relegado. El PP sumó once ediles y tuvo que pactar con los independientes para poder gobernar, aunque Juan Megino les cobró un elevado peaje. Sus cinco áreas acapararon más de la mitad del presupuesto municipal. El PSOE también lo intentó, pero la Ejecutiva Federal de los socialistas frenó un acuerdo propuesto y trabajado por el entonces secretario general en Almería y años después consejero de la Junta de Andalucía, Martín Soler. El pacto de gobierno PP-GIAL funcionó, no sin ciertos roces, sobre todo en la recta final de la legislatura cuando unos y otros se apropiaron de los logros de la gestión local. En las municipales de 2007 los independientes presentaron 42 candidaturas, pero bajaron en votos y perdieron el escaño de la Diputación. GIAL sufre de pleno la irrupción del Partido de Almería (PAL), fundado por el alcalde de El Ejido, Juan Enciso, fruto de una segunda escisión de los populares almerienses. Aún así, los dos concejales permiten a Megino seguir siendo un hombre clave en la política provincial al necesitar el PP una nueva alianza para seguir gobernando en la capital. Se renueva el pacto y se incluye, además, una cláusula por la que se comprometieron ambos partidos a negociar la integración definitiva antes de que acabara la legislatura. Las negociaciones no se retomaron hasta principios de 2010 y fueron varios los encuentros mantenidos con demandas y ofertas muy dispares. El presidente del PP, Gabriel Amat, el ‘hermano mayor’ de Arenas, es un duro negociador, pero Juan Megino, que recientemente ha iniciado un litigio contra el Servicio Andaluz de Salud (SAS) porque todavía no quiere jubilarse, tenía claro desde el principio que el proceso sería largo e intenso. Al final llegó el acuerdo, no sin ciertas incógnitas aún sin despejar, sobre todo en los pueblos.

La mayoría de los cargos independientes, 31 concejales y tres alcaldes, volverán a las filas populares y Megino dirá adiós definitivamente a la política. “No tendría sentido que después de haberme ido voluntariamente ahora volviera a ingresar en un partido del que me marché porque entendía que no hubo una relación leal”. Después de casi dos décadas en primera línea de combate electoral, Megino dejará de ser uno de los pesos pesados de la política provincial a lo largo de 2011, el año de la liebre en el calendario chino.

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