Dudelange-Betis | La previa

La ventaja de los deberes hechos

  • El Betis, con la tranquilidad de la clasificación sellada por sus méritos, busca el primer puesto

  • La unidad B, a reclamar un sitio en Luxemburgo

La plantilla verdiblanca se ejercita en el Josy Barthel, el escenario del partido. La plantilla verdiblanca se ejercita en el Josy Barthel, el escenario del partido.

La plantilla verdiblanca se ejercita en el Josy Barthel, el escenario del partido. / F. J. O.

Epílogo para la fase de grupos de la Liga Europa y el Betis llega con el mullido colchón que siempre supone tener garantizado que su bolita estará en el bombo de los dieciseisavos de final. Es la consecuencia de haberle ganado al Milan, sí al Milan, en San Siro y de haber igualado después en el Benito Villamarín, y de haber sumado también cuatro de los seis puntos puestos en liza contra el Olympiacos griego. El cuadro de Enrique Setién, por tanto, se ha ganado con todo el derecho su pase y ahora sólo le resta finiquitar la faena en Luxemburgo con un primer puesto que serviría para tres cosas principalmente: para sumar un mayor número de euros que se pueden dedicar a pagar nuevas inversiones o sencillamente a sufragar las ya realizadas, que también; para darle un mayor lustre a la clasificación en este retorno europeo y, por supuesto, para ir al sorteo del próximo lunes en Nyon con más papeletas para que éste sea benigno, pues los primeros clasificados evitarán el cruce con los mejores equipos procedentes de la Liga de Campeones.

Alineaciones probables Alineaciones probables

Alineaciones probables / Elaboración propia: Dpto. de Infografía

Esto es así, por mucho que el galimatías de los sorteos europeos dictamine que también pueden tocar otros cuatro que caerán de la Champions, pero siempre es mejor quedar primero que segundo. Sobre todo, cuando se ingresa medio millón de euros más, sencillamente por eso. El líder del grupo percibirá un millón por medio del segundo clasificado y a esto habría que añadirle también que son unos 300.000 euros más los que se embolsa el que obtiene un triunfo que el que empata (500.000 por 190.000). En definitiva, todo eso es lo que estará en juego en la fría noche luxemburguesa ante ese Dudelange que tan buena imagen dejara en la primera mitad cuando visitó Heliópolis.

Son valores a tener en cuenta, pero que Setién deberá recalcarle muy bien a los suyos para que éstos entren en calor desde el principio y se tomen el encuentro con toda la seriedad con la que se pueden afrontar este tipo de litigios. Porque es indudable que en el ambiente de los viajeros se notaba un ambiente de relajación que nada tiene que ver con otros días en las que las caras están más que crispadas.Ahí entra en juego la capacidad del jefe para inculcarles un punto más de motivación a los suyos, para hacerles ver a esos actores teóricamente secundarios hasta ahora que en su capacidad para superarse está la posibilidad de levantar la mano y de ganarse una mayor participación en el futuro. Claro que es lógico lo que decía el entrenador cántabro hace escasas fechas cuando justificaba la menor presencia de muchos titularísimos de la anterior campaña apelando al crecimiento en el nivel de la plantilla que le ha confeccionado Lorenzo Serra, pero el triunfo de los grandes equipos está en la participación colectiva de las plantillas, en que nadie se sienta en un escalón tremendamente inferior al futbolista que está al lado en la taquilla de los vestuarios.

Ésa es la clave, sin duda, porque a lo largo del curso hay cerca de una decena de encuentros como éste frente al Dudelange y en esos días también es necesaria la participación de los Sergio León, Feddal, Javi García, Barragán, Boudebouz, Joel Robles y compañía. Son noches teóricamente menos glamourosas, pero iguales de trascendente a la hora de realizar los balances finales. En el haber de la mayoría de los anteriormente citados está lo que demostraron hace justo una semana contra el Racing, cuando se tomaron con toda la seriedad del mundo la vuelta copera a pesar del tanto de ventaja que ya traían los verdiblancos del primer acto celebrado en El Sardinero.

El aval para los menos habituales, por tanto, está garantizado y tal vez por ello Setién no tendrá ni el más mínimo problema para mover a su plantilla todo lo que sea posible en la cita luxemburguesa. Porque el partido, como los otros dos disputados por el Dudelange en esta fase de grupos de la Liga Europa, no se jugará en el campo habitual de este equipo de un fútbol tan modesto. La distancia entre las dos ciudades, según la ruta más rápida por carretera que ofrece Google Maps, se sitúa 51,5 kilómetros de distancia. Lógicamente, esto debe aumentar más si cabe la frialdad en el ambiente, aunque el Dudelange fue capaz de meter 7.983 espectadores de los 8.125 que se le otorgan al estadio Josy Barthel en su primera comparecencia contra el Milan. Frente a Olympiacos la cifra se redujo ligeramente hasta los 7.500, pero todo hace indicar que con el Betis todo se irá hasta cerca de los ocho mil de nuevo pese a que los luxemburgueses están más que eliminados de la competición después de no haber sumado ni siquiera un solo punto en toda la fase de clasificación. Era lo previsible, de cualquier manera, aunque en algunos partidos, como el que tuvo lugar en Sevilla, dejaron buenas sensaciones con su fútbol.

Ya es archisabido que no estarán ni Lo Celso ni Canales, los dos zurdos que le dan el mayor brillo al juego de este Betis 2018-19, pero esto no debe ser óbice para que los verdiblancos sumen su quinto triunfo consecutivo en Luxemburgo. Por muy mullido que sea el colchón, que lo es por méritos propios, ganar siempre. Como diría el recordado Luis Aragonés, ganar, ganar y volver a ganar.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios