Betis Radiografía al 15-J diez años después

  • La manifestación de más de 60.000 béticos inició el proceso de cambio en el panorama accionarial de la entidad verdiblanca

  • Dos ascensos y dos clasificaciones europeas, los méritos deportivos de la última década

Imagen de la Avenida de la Constitución llena de béticos. Imagen de la Avenida de la Constitución llena de béticos.

Imagen de la Avenida de la Constitución llena de béticos. / Antonio Pizarro

El 15 de junio de 2009 marcó el nacimiento de un nuevo Betis. La manifestación que convocó a más de 60.000 béticos en el corazón de la ciudad inició el proceso de cambio en el panorama accionarial de la entidad, culminado hace poco más de un año por el actual consejo de administración. Una década después, la transformación de la entidad verdiblanca mantiene luces y sombras, sobre todo en el apartado deportivo y de plena actualidad tras el adiós esta semana de un símbolo como Lorenzo Serra Ferrer.

"[...] Una riada que ya se atisbaba cuando, con el sol insultantemente fuera, la Puerta de Jerez recibía a la provincia y por Tetuán y El Salvador se asomaban béticos de todos los sitios, incluso de El Fontanal. Todos menos uno, ése al que el Betis también lo eligió en su día, pero al que ayer, 15-J ya para siempre en la historia de los corazones verdiblancos, le dijo en voz alta una y sesenta mil veces: "Lopera, vete ya"', se leía en la crónica publicada en Diario de Sevilla, sobre ese punto de inflexión en la historia del Betis.

Tras el descenso a Segunda de esa temporada, Manuel Ruiz de Lopera todavía continuaría un año más al frente del Betis. Tras fracasar en el intento de regresar a Primera, Lopera vendería sus acciones a Luis Oliver, pero casi al mismo tiempo la intervención de la jueza Mercedes Alaya provocó un cambio en el puesto de mando meses después.

En diciembre, en aquella famosa junta del 13-D, Rafael Gordillo salía como nuevo presidente de una entidad, ya intervenida judicialmente y con José Antonio Bosch al mando. Precisamente, en esa convulsa temporada llegaría uno de los escasos éxitos deportivos de esta década, con el ascenso logrado bajo el mando de Pepe Mel, quien repetiría triunfo dos años después, con una de las dos clasificaciones europeas de este periodo parco en alegrías para los béticos.

Pero esa alegría inicial de una nueva época en el Betis resistiría poco tiempo. El autoritarismo impuesto por Bosch desembocó en un ominoso descenso apenas cinco años después de aquel 15-J de 2009. “Casi cuatro años después y un lustro ya de aquel 15-J, el beticismo ha dilapidado su herencia. Si aquellos dirigentes eran para aborrecerlos, los que han pasado, con mención especial para José Antonio Bosch, y algunos de los que siguen, como el actual presidente, Manuel Domínguez Platas, han sido y son nefandos. El primero hundió el club con un régimen tan autócrata como el de Lopera; el segundo es un muñeco en manos del juzgado y de aquéllos que se creen con sangre azul y no dejan de manosear el Betis en la sombra pese a los evidentes fracasos cosechados”, se exponía en este periódico cuando se cumplieron cinco años de aquella cita histórica.

Los béticos se agolparon en la Plaza Nueva, fin de la manifestación. Los béticos se agolparon en la Plaza Nueva, fin de la manifestación.

Los béticos se agolparon en la Plaza Nueva, fin de la manifestación. / Juan Carlos Muñoz

Hoy, cinco años después, el Betis de la eterna modernización, de los casi 150 millones de euros de presupuesto, apenas puede presumir de su nuevo Gol Sur o de ese proyecto de ciudad deportiva para la cantera, pero otros aspectos como la paz social, el crecimiento deportivo o la representación accionarial en su consejo están alejadas de lo esperado.

Con Pepe Mel, otra figura vilipendiada por los mismos que ahora atacan a Serra Ferrer, se consiguió otro ascenso; con el balear al mando y Quique Setién como entrenador, el Betis regresó a Europa. Ahí se terminan los éxitos deportivos de esta década, la peor en cuanto a resultados para la entidad en su historia contemporánea.

Del gobierno del club por parte de Lopera con más del 51% de las acciones se ha pasado al actual consejo que acumula en torno al 23% –un 10% de Haro y de Catalán principalmente–, tras las salidas de Joaquín Caro Ledesma y Lorenzo Serra Ferrer del mismo. De un Betis ante el que se manifestaron los béticos a éste de una decada después que acumula grises en lo deportivo.

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