Betis-Real Sociedad | La crónica

El Betis de Rubi ya suena a acero

  • Los verdiblancos, muy agresivos y verticales, cuajan el partido más completo de la temporada y golean a una desarbolada Real Sociedad

  • Marcaron Borja Iglesias, Joaquín y Canales, y debutó Guido Rodríguez

Los jugadores del Betis festejan con su afición la goleada a la Real Sociedad. Los jugadores del Betis festejan con su afición la goleada a la Real Sociedad.

Los jugadores del Betis festejan con su afición la goleada a la Real Sociedad. / Antonio Pizarro

El Betis de Rubi dio un golpe en la mesa redonda de la Liga ante uno de los caballeros más aparentes, la Real Sociedad, y proclamó que tiene fútbol para volver a Europa y cumplir su objetivo en la temporada. Lo gritó el Betis con una brillante goleada, que rubricaron Borja Iglesias al filo de la media hora, Joaquín cerca del descanso y Canales cuando el partido discurría ya en el alargue.

Con ese 3-0, el Benito Villamarín terminó de explotar y el beticismo se convenció de que la segunda vuelta sí puede satisfacer sus anhelos. Futbolistas hubo desde el pasado verano. Ahora, hay plan, hay fútbol y hay tiempo: la franja entre los europeos y los demás la tienen ahora los heliopolitanos a apenas dos victorias, cuando son 18 los partidos que aún tienen por delante en el campeonato.

La Real Sociedad saltó al Villamarín relamiéndose tras las derrotas del Sevilla, el Atlético de Madrid y el Valencia. Pero fue echar a rodar la pelota y se dio de bruces con la realidad: el Betis le planteó un partido a revientacalderas, sin respiro, con una presión adelantada, agresiva y coordinada ante la que había que oponer la misma tensión y muchísima precisión en el toque. Y los guipuzcoanos, azorados por la puesta en escena de los béticos, no hicieron ni lo uno ni lo otro.

Ahora que llega el momento de la verdad para subirse al tren europeo y no perderlo definitivamente, Rubi afinó por fin a su orquesta. Ha ensamblado su Betis con esa posición mixta que suele encarnar Édgar. El chaval se incrusta en la media para ayudar al bloque a salir y apretar en la presión, también para encimar al que recibe el balón de espaldas (vital su trabajo para anular a Odegaard), y el grupo hace bueno ese gesto con una adecuada ocupación de los espacios y un generoso esfuerzo colectivo.

Con Édgar en la zona ancha, además, Guardado volvió a ser ese todocampista de la primera temporada con Setién. Fabuloso el partido que se marcó el mexicano, coronado con su carrera para asistir a Canales en el 3-0. El cántabro no le anduvo a la zaga y, yendo y viniendo por los pasillos interiores junto a Aleñá, el Betis tardó muy poco en hacerse con la pelota, percutir y robarla al momento para seguir percutiendo para atornillar a la Real Sociedad en su mediocampo y convertir a su único punta, Isak, en un amargado náufrago entregado a su suerte.

Hasta ocho jugadores de verde y blanco –Édgar, Guardado, Canales y Aleñá por dentro, más Emerson y Álex Moreno por fuera y Joaquín y Borja Iglesias en vanguardia– cruzaron con determinación la línea divisoria. La audaz y eficaz presión adelantada del Betis desenchufó a Odegaard y Oyarzabal, que de perseguidos mutaron a atribulados perseguidores.

Los txuri urdin sólo se asomaron al balcón de Joel una vez en la primera mitad, en un balón de Oyarzabal al corazón del área que apenas pudo desviar fuera Odegaard, muy forzado, con la suela de su bota derecha (15’).

La segunda intentona vasca fue justo antes del descanso, en un desmarque a la espalda de la zaga de Portu que acabó en gol invalidado por claro fuera de juego. Antes, el mejor Betis de la campaña lo había encarrilado todo con dos merecidísimos goles.

Joaquín quiso repetir su recital ante el Athletic en otra de sus habituales incursiones por el carril del diez para recortar y tirar cruzado con la derecha. Desvió un defensor (9’); en el minuto 14, la conexión Canales-Guardado-Aleñá dibujó otro peligroso contragolpe y reveló que el barcelonista ha encajado en el esquema, relevando a Fekir con otro estilo, más asociativo, pero al cabo muy provechoso. Otro córner que provocó el nuevo fichaje acabó en un caramelo de Canales al segundo palo que cabeceó a la red Borja Iglesias, que se zafó de la marca de Zaldua. Remiro tocó, pero la pelota se fue a la red tras rebotar en el larguero.

No bajó el pistón el Betis hasta el descanso. Y ahí estribó su principal virtud. Estaba enardecido, galopaba sobre un gran plan. Y en un saque de banda de la Real en la zona de su lateral izquierdo, Emerson y Borja reflejaron esa tensión extrema, la robaron con celeridad y el brasileño asistió a Joaquín para que éste, con su clase innata, alojara la pelota con sutileza junto al palo derecho de Remiro (44’).

Tampoco cayó en la relajación el Betis tras pasar por la caseta. Álex Moreno tuvo el tercero (54’) tras robo de Édgar y maniobra de Borja Iglesias, pero el zurdo chutó con su derecha flojo y centrado; Canales, dos minutos después, la cruzó pero volvió a rozar en un defensor.

La Real, con Barrenetxea por Isak y Willian José por Portu, sólo sacó la cabeza cuando el Betis dio el lógico paso atrás porque no ha nacido el equipo de fútbol que mantenga durante 45 minutos más el ritmo infernal de la primera parte. Pero también en esa fase más incierta los de Rubi se recompusieron con las entradas del debutante Guido Rodríguez y de Loren por los cansados Aleñá y Borja y la importantísima victoria jamás peligró.

El Betis de Rubi salió de la fragua y ya suena a acero en un tramo de la Liga enconado, con dos salidas a Getafe y Eibar antes de que se plante en Heliópolis Setién con su Barcelona. A por ellos va.

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