Villarreal - Betis | La crónica

El Betis se encarama al tren europeo

  • Los verdiblancos arrancan una victoria de oro en Villarreal que los mete de lleno en la lucha por la quinta plaza

  • Marcaron Fekir y Emerson, luego Gerard Moreno en un discutido penalti y el equipo supo sufrir

Los jugadores del Betis celebran el 0-1, de Fekir. Los jugadores del Betis celebran el 0-1, de Fekir.

Los jugadores del Betis celebran el 0-1, de Fekir. / Efe

Si el Betis vuelve a ser Eurobetis allá por mayo, el aficionado verdiblanco va a tener muy presente la importantísima victoria que su equipo arrancó en Villarreal gracias al golazo de Fekir y el tanto posterior de Emerson. Manuel Pellegrini consideraba en la previa al partido en el Estadio de La Cerámica que se trataba de un partido de seis puntos y tamaño botín fue a las manos de los vestidos de morado. Cómo va a ser lo mismo ver al equipo amarillo a nueve puntos y con el goal average perdido, desalentador panorama con una hipotética derrota bética, que tenerlo a sólo tres puntitos, a golpe de una victoria más, y con ese average a favor, que es lo que se trae el Betis para Sevilla.

Los heliopolitanos al fin vencieron a un equipo de la zona alta de la tabla. Y su primer éxito ante uno de los gallos lo deja en una posición muy esperanzadora para asaltar la quinta plaza en las quince jornadas que le quedan por delante, pues la Real Sociedad, conjunto que la ostenta hoy, mantiene cinco puntos de ventaja sobre el cada vez más sólido equipo de Pellegrini.

La seguridad que va ganando este Betis con el paso de las jornadas van en la misma proporción que las dudas en el bloque de Unai Emery, que no se sobrepone a la plaga de lesiones. Hasta ocho jugadores tienen los castellonenses en la enfermería. Pero ése no es problema del Betis, que hizo lo que debía: plantarse con orden, aguardar su ocasión para dar sus zarpazos, que fueron dos y pudo ser alguno más, y no descomponerse cuando en el minuto 65, trece después del 0-2 de Emerson, el VAR avisara a Gil Manzano de uno de esos penaltis modernos que tanto enervan al perjudicado.

Gerard Moreno aprovechó esa inopinada puerta que se le abrió al Villarreal por la mano involuntaria, pero abierta y que cortó un balón peligroso, de Emerson ante el cercano cabezazo de Paco Alcácer. Pero el Betis aguantó su tesoro hasta el final y se mantuvo en pie hasta que el árbitro pitó con Unai Emery muy enojado, al no haber dado la ley de la ventaja en una falta a Rubén Peña que acabó en gol por un tiro que rozó en un defensor y fue indetectable para Joel.

Hubiera sido de nuevo muy cruel para el Betis que esa postrera jugada, la penúltima del partido –la última fue el lanzamiento de la falta a Rubén Peña, fuera–, se le hubiera escapado una victoria que lo encarama, con todas las de la ley, en el tren de aspirantes a jugar la próxima Liga Europa. Pero ese pitido de Gil Manzano decretando la falta a Rubén Peña vino a poner a salvo lo que con tanto tesón, orden y hasta chispazos de buen fútbol –a Fekir y Canales se unió esta vez Guardado, aleluya– plasmó el Betis sobre la hierba, que fue su superioridad sobre uno de los equipos más regulares de la Liga.

Fue un Betis sobrio, bien plantado, menos dubitativo atrás de lo que ha acostumbrado. Con ese empaque que le da Guido Rodríguez en la zona ancha, el estajanovismo de Aitor Ruibal y también la generosidad en el repliegue de Canales y Loren, quien dejaba a Fekir como hombre más adelantado cuando el Villarreal trataba de enjaretar un ataque.

La primera parte fue de mutuo respeto, de un indisimulado celo en no cometer errores atrás. Emerson y Miranda se soltaron en ataque menos de lo que ellos es habitual y el tibio peligro bético sobrevino por dentro. La primera ocasión, en una irrupción de Canales hasta la media luna para forzar un saque de esquina que regaló a Guardado un balón rechazado al borde del área. El mexicano prefirió tirar con su pierna buena, la zurda, cuando el perfil aconsejaba la diestra y el balón salió por encima del larguero.De nuevo saltó la chispa en un escarceo de Canales hacia dentro que acabó en una pared de Fekir con el cántabro y un tiro del francés al lateral de la red de Asenjo (36’).

Todo parecía que iba encaminado a las tablas en el intermedio, porque el Villarreal tampoco es que hiciera mucho por probar a la defensa bética. Sólo el lateral derecho, Rubén Peña, amenazó con un par de penetraciones afiladas, pero los de morado reinaron en su área, tanto en las contadas pelotas colgadas desde las alas, como en el balón parado. Y ese finísimo asistente que se llama Gerard Moreno no gozó de metros ni segundos para levantar la cabeza y sacar el tiralíneas de su izquierda.

Pellegrini debió estar satisfecho por cómo discurría la partida al filo del descanso. Pero se encontró con un regalo en un sitio inesperado, la bota derecha de Fekir. En un saque de banda del Betis por la izquierda, Albiol no acertó a despejar de cabeza y lo que hizo fue peinar hacia atrás la pelota para que la cazara Nabil. Ahí, por fin esta temporada, actuó el campeón del mundo. Pau Torres le encimó y le cerró el golpeo de zurda, pero el galo sorprendió con un recorte mágico que le abrió todo el ángulo para su diestra. Conectó un disparo duro, seco, cruzado. Inapelable (44’).

Y fue clave para la suerte del partido que el Betis saliera de vestuarios dispuesto a sentenciar. Lo pudo hacer Guardado tras robar y chutar sin ángulo y Asenjo desvió a córner. Pero en el saque de Fekir, Canales hizo lo que antes el francés en su gol, amagar con la zurda y asestar el golpe con la derecha: su caramelo al área lo peinó Emerson para el 0-2 (52’). Dos minutos después, Ruibal pudo hacer el 0-3, pero parece que este Betis no puede ganarse nada sin su dosis de sufrimiento y así fue. En frío, ya degusta una victoria de oro puro, encaramado al tren europeo.

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