Dudelange-Betis | Contracrónica El beticismo pone el calor

  • Los 600 béticos que se dieron cita en el Josy Barthel apoyaron siempre a su equipo pese a la gélida noche

  • El Espanyol aguarda tras cumplir en Europa

Kaptoum se dispone a disparar a portería con la pierna izquierda pese a la oposición de Kenia. Kaptoum se dispone a disparar a portería con la pierna izquierda pese a la oposición de Kenia.

Kaptoum se dispone a disparar a portería con la pierna izquierda pese a la oposición de Kenia. / Mathieu Cugnot / Efe (Luxemburgo)

Frío, muy frío el Betis ayer en el Gran Ducado de Luxemburgo, donde firmó un gris partido ante un Dudelange que celebró el empate como si de un triunfo se tratara. Y es que los 190.000 euros que la UEFA otorga por una equis en los partidos de la fase de grupos de la Liga Europa es una inyección muy buena para el modesto club luxemburgués, al que el equipo de Quique Setién fue incapaz de ganarle en un partido que dejó varias lecturas.

La primera, que el Betis termina primero en una fase de grupos de competición europea por primera vez en su historia, y también la primera que acaba invicto en un grupo europeo, con tres victorias y tres empates. Y para el recuerdo quedará aquella victoria en San Siro ante un Milan cuyo nivel actual lo retrata el hecho de no pasar de ronda tras la derrota en Atenas ante Olympiacos (3-1). Así, cumple el Betis con el objetivo mínimo que se le exigía al comienzo de esta competición, pasar a la fase de eliminatorias directas. Y lo hace como primero del Grupo F, pero dejando en el paladar del bético un pelín de amargor por no lograr la victoria en el Josy Barthel, donde se presentaron unos 600 aficionados heliopolitanos que pusieron el calor que necesitaba su equipo en un partido que era más de manta y café que de aguantar en la grada con una temperatura de -2 grados y una sensación térmica de -9. Frío, mucho frío...

Tan gélida fue la noche que el terreno de juego del estadio más importante de Luxemburgo, que lleva el nombre de un gran atleta luxemburgués que dio la sorpresa en la prueba de 1.500 metros en los Juegos Olímpicos de verano de 1952, estaba congelado en muchas zonas. Sobre todo en la banda de los banquillos, pero desde la grada bien que se escuchaban los cánticos más habituales de la fiel afición bética, que volvió a hacer acto de presencia al grito de "¡Betis, Betis!".

Un Betis al que le costó mucho entrar en un encuentro que en el que en muchas fases apareció el tedio, con pocas ocasiones para los verdiblancos, que cuando más cerca estuvieron de marcar se encontraron con el meta Bonnefoi. Mucho pase de una banda a otra, mucha posesión pero bastante previsible. Frío, mucho frío... Una manta y un café para un conjunto verdiblanco que ya piensa en la cita frente al Espanyol para entrar en calor.

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