Real Betis | Entrevista

Feddal: "Si tengo que dar un pelotazo, lo doy; en el campo decido yo"

  • No ha sido 2018 el mejor año del central, pero en su vida ya superó retos más difíciles y ahora sólo piensa en recuperar esa plaza de titular que tuvo en el pasado

–Para empezar, ¿cómo se encuentra físicamente después de todo lo que ha pasado?

–Tuve un virus que me afectó y estuve casi un mes que no podía competir. La fiebre que me provocaba me tuvo apartado del equipo y cuando sufres algo así tardas en volver y ponerte al nivel de los demás. Incluso es más fácil superar una rotura de algo que tener una cosa de éstas. Pierdes peso, masa muscular y para volver se me ha hecho un poco largo. Ya estoy bien, me falta el ritmo de competición que llega con los partidos. Toca apretar las tuercas y aprovechar mi momento.

–2018 ha sido un año difícil. ¿Se plantea estos ochos partidos para darle la vuelta y acabar con mejor sabor?

–Ha sido un año muy malo. Quitando el derbi en el campo del Sevilla, pocas cosas positivas puedo sacar en lo profesional. Nunca he tenido una rotura tan grave como la del tendón de Aquiles, así que de todo se aprende. Te das cuentas de lo importante que es el fútbol en tu vida. Cuando estás metido en el nivel profesional te olvidas un poco de cuando eras joven y amabas el fútbol. Cuando sufres una lesión tan grave vuelves a darte cuenta de esa sensación que tenías de niño, sólo quieres pisar un campo de fútbol, estar con los compañeros, tocar un balón. Lo echaba mucho de menos, muchísimo. Hubo un momento en que dejé de ver los partidos porque me frustraba verlos. A partir del tercer mes la gente se olvida de ti y se hace más duro.

–Su carrera no ha sido fácil. Ni en sus inicios en Segunda B ni en su vuelta a Marruecos o a Italia. ¿Lo pone en esa altura?

–Es de altibajos, nunca he tenido continuidad en mi vida, pero seguro que cuando me retire sacaré cosas muy buenas. En mis inicios he jugado en Segunda B, campos de Tercera, con impagos tras cambiar de equipos... Me tuve que ir a Marruecos porque no me daban la oportunidad de jugar en España. Luego me compró el Parma y vuelvo a lo de antes, no me pagaban pero yo competía a muerte los domingos, te das cuenta de que en el fútbol no todo es económico, de que sales a jugar y te olvidas de todo. Hay una serie de jugadores que mantuvimos el vestuario muy unido. A partir de ahí mi carrera empezó a encontrar su recompensa.

–¿Ese carácter que exhibe en el campo se forjó ahí?

–Yo me defino como cabezón, cuando me propongo algo lo intento de todas las maneras, hasta que me digan no. Si tengo algo al alcance voy a muerte para conseguirlo. No lo digo por venderme, soy muy impulsivo, muy nervioso y cuando estoy en el campo no pienso nada más que en darlo todo, en rendir. Para eso necesito estar al 100%. Al nivel que estamos si te falta un poco... Por ejemplo, algunas faltas que haces es por no estar fresco.

–¿Cree que ese aspecto es el que provoca su buena conexión con los aficionados?

–Yo soy un chaval de jugar con las canicas, de estar en la calle más que de estar en un centro aprendiendo música o lo que sea. El Betis es un club que une a muchos tipos de personas y los veo parecidos a mí. Gente que se ha criado en barrios más humildes, eso quizá me acerca más a la gente. También el rendimiento es importante, si un jugador no rinde nunca será querido. Intento dar el 100% siempre, si un partido me sale mal que no se diga que no he corrido o que no lo he intentado.

Feddal, en un momento de la entrevista. Feddal, en un momento de la entrevista.

Feddal, en un momento de la entrevista. / Juan Carlos Vázquez

–Un entrenador ya le dijo que acabaría jugando en el Betis. ¿Era algo del destino?

Cabalga lo llamábamos, que en paz descanse. Era andaluz y bético, mi técnico en un equipo pequeño de barrio. Me quiso traer a prueba de niño y me decía que tenía que jugar en el Betis. Y mira, ha llegado el momento.

–Ya estuvo a punto de venir cuando jugó en el San Roque...

–Pude venir dos veces, cuando era un niño y cuando estaba en el San Roque. Murió Miki Roqué, que en paz descanse, buscaban un sub 23 y se fijaron en mí. Tuve muchas ganas de venir, pero el destino no quiso.Y ahora lo he hecho para el primer equipo. He escogido la mejor.

–Dice que ha sido el momento adecuado. ¿Siente que el Betis está en crecimiento?

–Personalmente, lo siento. Dentro no hablamos de estas cosas, vamos al día a día, pero viendo las cosas desde fuera creo que el Betis ha dado con la tecla. Falta un poco el equilibrio, en el sentido de que cuando se ganan dos o tres partidos no somos los mejores y que cuando se pierden somos malos. Un club para poder crecer necesita esa estabilidad, que la gente le transmita eso al propio club. Es verdad que el Betis con el Sevilla tiene un derbi de fuego... El Sevilla ha tenido unos años muy buenos y el Betis malos. El bético, para igualar eso, quiere llegar lo más rápido y ganar una UEFA, la Champions o lo que sea. Por ahí muchas veces se desesperan. Nosotros tenemos que olvidarnos de los demás clubes, centrarnos en el Betis, crecer nosotros, creer en el proyecto de la directiva e ir a piñón, como dice el lema, todos juntos. Debemos fijarnos sólo en el Betis.

–Es una situación parecida a la que ocurre con Setién y el estilo de juego del equipo.

–El Betis antiguamente jugaba más por las bandas, con Denilson, Joaquín... Ahora es un tipo de fútbol que a mucha gente le cuesta entender. La verdad es que hay que tener mucha paciencia. Si yo fuera un aficionado y estoy en la grada... El corazón se pone... Incluso yo cuando no estoy convocado y lo veo desde fuera sufro. Veo algo y pienso ufff. Pero los resultados irán llegando. Te pones a ver el equipo el año pasado y éste, y estamos arriesgando más y no lo parece. Las cosas se están haciendo mejor, los mecanismos se conocen. Cualquier proyecto necesita su tiempo y el de Setién también.

–Usted se lesionó antes de que el equipo cambiase la forma de jugar el pasado año. ¿Ha notado la diferencia en su vuelta?

–La lesión que he tenido es muy grave y volver a sentirte cómo estabas es muy difícil. Volví a jugar exactamente a los seis meses, ante el Bournemouth, tras quedarme en verano trabajando para ganarme mi hueco en la pretemporada. Ahora que he vuelto veo que los jugadores tienen unos mecanismos cogidos más avanzados que yo. Eso es cuestión de tiempo, de analizar las cosas y coger partidos. El futbolista donde mejora es jugando, no entrenándose, cuando tienes cinco o seis partidos seguidos es cuando tú puedes decir estoy bien. Si compites una vez cada cierto tiempo es difícil para cualquier jugador que coja su nivel físico y de competición.

Feddal posa sonriente. Feddal posa sonriente.

Feddal posa sonriente. / Juan Carlos Vázquez

–También el estilo de Setién es distinto a lo que usted hacía antes de venir al Betis...

–Lo he hablado con el míster siempre, él me dice que hay que defender hacia delante. Yo le digo que si antes defendía hacia atrás es porque mi entrenador me pedía eso. El fútbol son muchas maneras de verlo. Pellegrino en el Alavés o Donadoni en el Parma eran entrenadores de esperar más su momento más que de proponer. Preferían que el bloque se mantuviera bajo y no encajara gol, y que los puntas ya creasen los goles. Se lo dije al míster, a mí me pides que la ponga en el segundo árbol de Triana y allá voy, donde tú me digas yo voy. El plan es el que tú me pongas.

–A usted tampoco le importa dar un pelotazo...

–Si tengo que darlo, lo doy. Y una hostia, también. En el fútbol decide el que está en el campo. Yo hago lo que el entrenador me pide, pero en ciertos momentos yo soy el que interpreto una situación u otra. Cuando no puedo, no puedo. Aunque haya una línea de pase, pero si creo que puede ser interceptada, le pego hacia arriba. El fútbol es un deporte que tienes que arriesgar y está hecho por los errores. Siempre hay un desajuste, por mucho que lo estudies. Si falla un jugador se rompe todo... Tienes que arriesgar, pero un defensa no debe arriesgar tanto; si lo hace, más fácil es fallar.

–¿Piensa que al equipo le ha faltado cambiar algo ante equipos que se cierran?

–Cuando perdemos un partido estamos muy jodidos, personalmente me voy a mi casa y puedo estar una semana sin hablar con mi mujer. Ella sabe con quien se ha casado en su día. Cuando las cosas no salen... Por ejemplo, el Valladolid planteó un partido muy bueno. También el rival hace las cosas muy bien, nos estudia bien o hace una cosa que no esperábamos; o el factor suerte de que llega y te meten un gol. Para mí cuando las cosas no están saliendo como tú quieres tienes que pasar a otro plan, jugar más directo, buscarle la espalda a los centrales, darle el balón a ellos y que salgan de su campo... Es una cuestión que el míster habrá estudiado y conoce. Sabe lo que el equipo le puede dar y cuanto más tiempo pase con nosotros y nosotros con él mejor nos entenderemos.

–¿Preocupa también encajar goles a balón parado?

–Sobre todo nos marcan en faltas laterales, pero creo que es un tema mental. Cuando hay una falta en contra, el runrún entre nosotros ya existe. Debemos tener más compromiso a la hora de defender estas acciones, pero cada uno. Exigirnos más, yo el primero. Decirnos que aquí no me remata ni dios; es un tema mental, no de estar mal posicionados.

–Antes hablaba del crecimiento del club y en verano lo escuché su deseo de ganar un título con el Betis...

–Lo mantengo. Veo al equipo y sólo podemos hacernos daños nosotros mismos. No hay nadie que nos pueda machacar, pero una de las cosas que nos puede perjudicar es creernos que somos un muy buen equipo. Es bueno creértelo, pero con humildad, sabiendo que somos el Betis, un equipo trabajador. No debemos perder nuestros inicios, lo que nos ha hecho llegar hasta aquí. Tenemos que luchar como el equipo más pequeño y creernos que somos uno grande. Con la calidad que hay en la plantilla si mantenemos eso puede llevarnos a conseguir algo a corto o medio plazo. El objetivo ya no es mantener al Betis en Primera sino hacer cosas importantes para que demos un salto. El club está haciendo un esfuerzo importante y nosotros tenemos que acompañarlo en el campo.

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