Real Betis

Pitos, silencios y olés en otro escarnio al bético

  • El Villamarín, con la peor entrada de la Liga, clama contra el entrenador y acaba ovacionando al Alavés

Aficionados béticos abandonan el estadio antes del final del partido. Aficionados béticos abandonan el estadio antes del final del partido.

Aficionados béticos abandonan el estadio antes del final del partido.

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El bético no ve la luz en el túnel en el que entró la entidad verdiblanca hace una década. A su desesperación no se le vislumbra final. El Alavés alcanzó la mayor goleada de su historia en Primera como visitante en el Benito Villamarín. Otro escarnio al aficionado que abandonó el primer día de Feria por acudir a la cita dominical con sus colores. Y el club en silencio, sin nadie que dé la cara por los suyos. Encerrados en ese cortijo que cada vez ofrece más similitudes con el que apareció en los estertores de Lopera.

Entonces la batalla se inició para conseguir otro Betis, pero siete años después tampoco ha llegado. Incluso una mirada a la plantilla produce una sensación descorazonadora. Sí, Miguel Torrecilla, este Betis incluso empeora al de la pasada temporada, algo que parecía imposible. El discurso futbolístico del director deportivo o del entrenador, que abraza al que le pongan por delante para continuar en el cargo, parece dirigido a amantes del cine. O a cualquier otra disciplina que no tenga relación con el fútbol . Quizá ahí radique uno de los grandes problemas, en ese profundo desconocimiento de todo lo que rodea a la pelota.

Ahora volverán a surgir nombres de futuribles entrenadores. La afición, harta de estar harta, volvió a clamar contra Víctor. No aguantó más. Pitos contra el juego, silencio y abandono del estadio -ya era la peor entrada de la temporada en la Liga y no sólo por la Feria, que el bético nunca abandonó a los suyos- y hasta olés para las jugadas del Alavés, un recién ascendido que se ha colado en la final de la Copa del Rey.

Tres jornadas faltan para acabar un fracaso de temporada, sobre todo por la inexistente base para el próximo año. A los pocos que poseen nivel para defender el escudo se los quiere lejos de Heliópolis. El mundo al revés. Cuando se diga adiós a la Liga llegará la época preferida de los dirigentes. Entonces se hablará del Gol Sur, de la nueva tienda en Marte o aparecerán más promesas de las que quedan en el olvido a las primeras de cambio. Hasta que el balón ruede de nuevo y aparezca la cruda realidad, la que ha apuntado este año que casi ninguno de los fichajes han elevado el nivel.

El bético, el de a pie, el que no tiene intereses, no sabe ya hacia dónde mirar. Demasiadas promesas incumplidas, demasiado dinero despilfarrado. Una travesía muy dolorosa que alguien debería frenar ya.

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