Betis - atlético de madrid | el otro partido

¿El año que viene será el bueno?

  • El Betis finaliza la temporada en casa con el desencanto de una afición casi anestesiada. Nuevo recital de fútbol de Dani Ceballos

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El Betis despidió la temporada, en casa, con algo de dignidad, aunque el aficionado que siente en verde y blanco se marchó del estadio con una pregunta: ¿El año que viene será el bueno? Y para que lo sea, para que el cuadro de Heliópolis crezca, la continuidad de Dani Ceballos se antoja fundamental. El utrerano demostró ser futbolista de élite -el caño a Giménez fue espectacular- y de sus botas nació el fútbol del equipo de Alexis, culminando su buena actuación con un zapatazo lejano que sorprendió a Oblak y acabó en gol.

El canterano, además, volvió a jugar escorado a la izquierda y en varias ocasiones buscó la conexión con su socio, Rubén Castro, que tiene muy difícil alcanzar el récord de Rincón (78). El canario fue de más a menos, pero una temporada más acabará como goleador de su equipo, pese al empeño que reina en el ambiente de querer jubilar antes de tiempo a una leyenda.

El otro partido estuvo en la grada. Ya en los aledaños, en el Monumento a la Afición, un amplio grupo de béticos mostró su disconformidad una hora y media antes de que diera comienzo el choque. Se pudieron ver pancartas como "No al Real Betis club de negocios", "El beticismo explota" y "Una entidad a la altura de la afición", acompañadas por cánticos como "¡Todo sigue igual con Haro y Catalán!", "¡Nosotros somos la tribu!", "¡Directiva, dimisión!" y "¡Queremos un Betis grande!".

Después, las protestas pasaron a dentro del estadio, comenzando por una bronca a los jugadores al salir que ni el altísimo volumen de la megafonía evitó que se escuchara. A partir de ahí, hubo que esperar al minuto 13 para ver cómo se explotaban los globos desde la grada de animación a la vez que desde esa zona, y acompañado por el resto del campo, se pudo oír de nuevo "¡Directiva dimisión!". Desde entonces, la afición se enganchó con el equipo e incluso se oyeron palmas en un Villamarín que por momentos pareció anestesiado -incomprensible después de un desastre de temporada-, hasta que tras el partido se volvió a escuchar una gran pitada con tímidos aplausos mientras el equipo se despedía desde el centro del campo de unos aficionados que ya desfilaban de sus asientos muchos antes del final.

Las imágenes del Betis-Atlético Las imágenes del Betis-Atlético

Las imágenes del Betis-Atlético / Antonio Pizarro

Mientras, en el palco, Lorenzo Serra, sentado al lado de José Miguel López Catalán y Ángel Haro, recibió muestras de cariño de una afición que aguarda expectante su trabajo en un Betis donde urge un cambio de idiosincrasia. A partir de ahora, con la campaña electoral en marcha por parte de ABA, se avecinan movimientos para que la marca Betis no siga perdiendo valor por la gestión de los actuales dirigentes. El primer equipo se salvó al haber tres rivales peores y el de baloncesto descendió -a la espera de los despachos-. ¿El año que viene será el bueno?

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