Betis

Serra, Setién y el crecimiento

  • La plantilla duplica su valor en los dos últimos años tras una mejora en los fichajes y en el rendimiento

  • Lo Celso, el jugador mejor valorado

Quique Setién junto a Eder Sarabia. Quique Setién junto a Eder Sarabia.

Quique Setién junto a Eder Sarabia. / Juan Carlos Vázquez

En apenas año y medio, la realidad deportiva del Betis ha cambiado radicalmente. La llegada de Lorenzo Serra Ferrer al área deportiva supuso un viraje total tanto en los métodos de trabajo como en la manera de configurar la plantilla y el resultado hasta el momento es un Betis que ha duplicado su valor en el mercado, según datos de Transfermarkt, y que aspira a cotas más altas.

Tras el fichaje de Giovani Lo Celso, el jugador mejor valorado por esa web especializada que lo tasa en 30 millones de euros, el equipo verdiblanco acumula ahora una cotización de 158 millones de euros en sólo 21 jugadores, más del doble de hace dos temporadas cuando Miguel Torrecilla aparecía como director deportivo verdiblanco.

Tras el ascenso a Primera de la temporada 2014-15, el Betis de Eduardo Maciá finalizó el campeonato con un valor de 70,96 millones de euros, después de que en el mercado invernal recalasen Martín Montoya y Leandro Damiao, tasados en diez millones de euros cada uno, lo que incrementó esa estimación del equipo verdiblanco, a la vez que el número de jugadores.

Tras el despido del director deportivo valenciano, con el que también se marchó su grupo de trabajo, que coincidió con la llegada de Ángel Haro a la presidencia –José Miguel López Catalán sí había participado directamente en su contratación bajo el mandato de Juan Carlos Ollero–, Miguel Torrecilla y su gente de confianza firmaron por el Betis para cambiar el aire a la dirección deportiva. La revolución experimentada por el salmantino cambió la configuración de la plantilla, pero el valor de mercado apenas se elevó en casi seis millones pasando a 76,3. Entonces, y tras los fichajes de enero, Rubén Pardo, tasado en diez millones, era el jugador más caro de la plantilla bética, seguido de Tonny Sanabria, cuya cotización se quedaba en 7,5 millones.

Tras la nueva decepción con Torrecilla, la entidad heliopolitana apostó por Lorenzo Serra Ferrer como hombre fuerte del área deportiva, lo que provocó que el salmantino acabase presentando su dimisión en el mes de junio de 2017 tras verse rebajado en sus funciones. Con Torrecilla siendo ya historia, Serra emprendió una regeneración absoluta, a la vez que reclutó de nuevo a gente de la casa a su alrededor con unos métodos de captación más tradicionales.

En su primera temporada, el balear cambió casi por completo los nombres del equipo verdiblanco y la cotización se elevó hasta los 96,55 millones de euros, un salto hacia delante que luego se trasladó en la clasificación. Ryad Boudebouz y Marc Bartra estaban tasados por Transfermarkt en diez millones como jugadores con un valor más alto, mientras que otros como Loren, Júnior, Francis o Fabián apenas sumaban 500.000 euros.

Ahí precisamente entra en juego el factor Setién. Y es que con el cántabro y ese estilo de juego basado en la posesión se han revalorizado numerosos integrantes de la plantilla, lo que ha provocado que el Betis alcance este año un valor de 158 millones de euros, su récord de siempre.

El Betis no sólo ha elevado su cotización por fichajes como el de Lo Celso –tasado en 30 millones de euros– o William Carvalho –20 millones– sino que jugadores como Mandi han duplicado su valor con el técnico cántabro, pasando de los 4,5 millones de euros de su llegada a los 9 actuales, mientras que otros como Loren –de 0 a 7,5 millones–, Júnior –tasado ahora en 5– o Francis –2,5– han incrementado el valor de la plantilla.

No se puede obviar que el Betis también ha incrementado su inversión en jugadores en estos dos últimos años, pero la base del crecimiento deportivo se fundamenta en una mejor plantilla a disposición de un entrenador que ha sabido imprimir un sello propio para obtener una clasificación europea que disparó la cotización de la plantilla. Ni las salidas de jugadores como Fabián o Adán han mermado el valor de la plantilla, que, sobre todo, ha crecido en la cotización de sus centrocampistas.

Con el estilo de juego que pretende imponer Setién, la medular desempeña un papel fundamental, de ahí que ahora, y no en los tiempos de Torrecilla, el Betis pueda presumir de un centro del campo de gran nivel.

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