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Serra viró el proyecto y Setién puso el estilo

  • La llegada del balear volvió a ejercer un efecto revitalizador en el club bético

  • El técnico se ganó al vestuario y se adaptó a la exigencia

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Serra viró el proyecto y Setién puso el estilo

La paupérrima 2016-17 obligó al Betis a tomar medidas que cristalizaron con el regreso de Lorenzo Serra Ferrer. La presencia del balear, como también ocurrió en sus dos otras etapas en el club verdiblanco, ejerció un efecto revitalizador en una entidad que corría el riesgo de quedarse instalada en la mediocridad. Su viraje a la planificación, con una revolución para transformar por completo al equipo, fue continuada luego en el césped por Quique Setién, un técnico que se ganó al vestuario con un estilo atractivo y que luego supo readaptarse para adecuarse a la exigencia de un club como el Betis.

La llegada de Serra disolvió aquel mediocampo confeccionado por Torrecilla -Brasanac, Jonas Martin, Donk, Felipe Gutiérrez, Rubén Pardo y hasta Petros- para que el Betis ganase en competitivad con jugadores como Javi García o Guardado, lo que también permitió el crecimiento de Fabián, esa gran revelación del campeonato y pilar fundamental durante el mejor tramo de la temporada.

La Liga comenzó con un Betis atrevido y espectacular que recibió el impulso de su victoria en el Santiago Bernabéu para reafirmar el ideario de Setién. Aquel gol en el tiempo de prolongación, con más de 40 toques y 22 pases, reforzó al equipo, que pronto se instaló en la zona alta. Todo ese potencial ofensivo encontraba su rémora en el rendimiento defensivo. Las lesiones de jugadores como Javi García y Feddal agravaron ese problema atrás que casi finiquitó el proyecto de Setién antes de tiempo. Las dudas en torno al equipo se acrecentaron en una racha de seis partidos de Liga sin ganar, con un doloroso 5-0 en Eibar de por medio, a lo que se añadió la eliminación copera ante el Cádiz en un partido de vuelta que entró en la historia negra de la entidad (3-5).

La confianza de los pesos pesados del vestuario, esos mismos que se habían ilusionado con el mensaje del técnico desde la misma pretemporada, le otorgó crédito al entrenador, que empezó a tomar decisiones para frenar esa sangría defensiva. La irrupción de Fabián como acompañante del pivote -habitualmente de perfil defensivo como Javi García o Amat pero también con Guardado- otorgó una mayor solidez al equipo que confirmó esa reacción con el histórico triunfo en el derbi de Nervión. Aquel 3-5 supuso un punto de inflexión para los verdiblancos, a los que además se sumó en el mercado invernal Marc Bartra, un refuerzo clave para todo lo que iría sucediendo después.

El estreno del catalán, que coincidió con la grave lesión de Feddal, provocó que Setién le diese una vuelca de tuerca más a su planteamiento con la utilización de tres centrales y dos carrileros, lo que elevó la solidez hasta convertir al Betis en un equipo inexpugnable. Hasta seis partidos consecutivos sin encajar estuvo el equipo durante una racha en la que sumó 22 puntos de 24 posibles y que lo dispararon en la clasifiación hasta asentarlo en la zona europea.

Sin renunciar a su estilo de posesión, aunque asumiendo menos riesgos en la salida desde atrás, Setién tocó la tecla adecuada para que el Betis dejara su imagen feble a un lado y aprovechase sus numerosas virtudes ofensivas. En la hoja de méritos del entrenador también aparece su apuesta por los canteranos. Además de Fabián, Júnior, Loren y Francis se han asentado como valores de futuro de la entidad, aunque eso haya significado menos minutos para jugadores como Tello, Durmisi o Camarasa, que estaban llamados a un rol más relevante. Incluso el máximo realizador del equipo en la Liga, Sergio León, ha tenido que repartir su presencia con el joven delantero marbellí. En un segundo plano quedó Rubén Castro tras su regreso en enero. La leyenda verdiblanca, además, se quedó sin récord goleador, tras la escasa presencia que ha tenido en los planes de Setién.

Quizá el gran mérito del técnico cántabro ha sido el de ahormar un equipo por encima del rendimiento individual. Ni las lesiones de piezas fundamentales -Sanabria también se ausentó durante varios meses cuando era el mejor goleador del equipo- mermaron los resultados del equipo, sobre todo desde que Setién halló la fórmula para que el Betis fuera un equipo competitivo desde la defensa.

Si los heliopolitanos comenzaron la temporada siendo un equipo que se ordenaba desde el balón para jugar en campo contrario, el cambio de sistema lo equilibró para que, sin perder protagonismo con la pelota, el Betis cerrase mejor los espacios. Ése fue el gran acierto de Setién para devolver al Betis a Europa, esa ambición que siempre tuvo Serra desde su regreso.

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