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Del aclarado y el desaclarado

  • El Betis burla por dos veces la rudimentaria figura de las marcas individuales de Berizzo con los movimientos de Joaquín

  • El sistema defensivo sufre innecesariamente por el agotamiento

Ceballos trata de quitar el balón al rival. Ceballos trata de quitar el balón al rival.

Ceballos trata de quitar el balón al rival. / EFE

Las curiosidades del fútbol. Por ciertas modas que tratan de imponer exponentes de un fútbol que está demostrado que está al menos 15 años atrasado con respecto al español se pueden asistir a partidos o -mejor- a primeros tiempos como el que se vio en la tarde de ayer en Balaídos. Cuando el marcaje individual fuera de las acciones a balón parado es una figura que se creía superada casi veinte años atrás, el Celta de Berizzo como herencia de la filosofía Bielsa, sigue convirtiendo partidos de fútbol en un caos de movimientos y cruces de futbolistas en el centro del campo.

El Betis de Víctor aprovechó tal circunstancia para jugar al despiste, puesto que de salida Joaquín abandonó su zona para buscar las diagonales desde la izquierda y ello provocó el primer reajuste sobre la marcha de las marcas individuales. Radoja siguió al portuense desde entonces y Pape Cheikh iba allá donde se desplazaba un Dani Ceballos que tardó en entrar en el partido, pero que acabaría siendo decisivo. Luego, otro movimiento con Joaquín como protagonista, sorprendería al Celta, puesto que el veterano extremo dejó en la segunda parte el flanco izquierdo para aclararle la zona a las subidas de Durmisi, y así llegaría el gol.

Pizarra del Betis Pizarra del Betis

Pizarra del Betis / Dpto. Infografía

Defensa

Es verdad que el Celta salió con casi ninguna pólvora. Con Guidetti solo y muy lejos de un frágil Jozabed, los tres centrales del Betis se sobraron para contenerlo. También influyó que en la sala de máquinas el balón fuese siempre del Betis en la primera mitad, con jugadores celestes corriendo detrás de los verdes incluso cruzándose y en dirección contraria a la trayectoria del balón. Esos desajustes tardaría en corregirlos Berizzo, que con los cambios vería cómo el Celta sí inquietó algo al sistema defensivo verdiblanco, sobre todo en la zona de jurisprudencia de la pareja Rafa Navarro-Bruno.

A Rubén Pardo también se le acabó la gasolina y Víctor tardó mucho en poner en el campo a Petros, perdiendo de esta forma el control que tenía del centro del campo y la duración en las posesiones. Como contrapartida, empezó a encontrar espacios con más facilidad, sobre todo en la banda de Durmisi, menos saturada ya sin la presencia de Joaquín y su par.

Ataque

Cuando un rival hace dos y hasta tres (pero dos muy claros) marcajes individuales en el centro del campo, el único momento en el que el generador o los generadores de juego reciben con metros libres es inmediatamente después de una recuperación. Al Betis, como además tuvo más el balón en la primera parte, ese paso clave le costó. Aun así, generó acciones, con Joaquín partiendo como en la Fiorentina, desde la izquierda, y con las llegada de Brasanac en segunda línea. Todo ello con la referencia que ese tipo de fútbol requiere, un poste como Álex Alegría. El cacereño bajó a recibir y aguantó balones de espaldas.

En la segunda mitad, fue decisivo el cambio de terrenos de un Joaquín ya agotado. Durmisi hizo daño de verdad con más espacios libres.

Virtudes

Buena lectura del partido.

Talón de aquiles

Los cambios, muy tardíos.

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