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Siete años de Rubén Castro

  • Desde su llegada en 2010 hasta el actual 2017, el delantero canario ha celebrado goles en cada anualidad.

Rubén Castro realiza un circuito físico junto a Zozulya. Rubén Castro realiza un circuito físico junto a Zozulya.

Rubén Castro realiza un circuito físico junto a Zozulya. / fotos: antonio pizarro

Pocos vaticinaban en aquel convulso verano de 2010 que Rubén Castro se convertiría en leyenda del Betis. Una carrera de cesión en cesión desde el Deportivo, que lo fichó en 2004 tras despuntar en la Unión Deportiva Las Palmas, le habría granjeado fama de díscolo, aunque Pepe Mel, entonces entrenador del club verdiblanco, apostó fuerte por su contratación para intentar el retorno a Primera. Apenas bastaron un par de entrenamientos en aquel irregular campo de fútbol en El Portil, donde el Betis realizaba la pretemporada, para percibir que se trataba de un jugador diferente y que poseía una capacidad de definición del máximo nivel.

Seis años y medio después de recalar en la entidad heliopolitana, a la que llegó con 29 años recién cumplidos, Rubén Castro se ha convertido en el máximo goleador de su historia, mientras que ahora se ha marcado el reto de serlo también en Primera División, para lo que le faltan siete goles para alcanzar a Hipólito Rincón (78). Siete temporadas seguidas marcando goles en verdiblanco y con dianas en ocho años diferentes muestran la calidad de un delantero que se cuida más que nunca para alargar su idilio con la portería rival.

Todo empezó en 2010, con el Betis en Segunda División. Un comienzo fulgurante lo llevó a anotar 13 goles en los 17 encuentros de Liga que se disputaron hasta Navidad, a lo que añadió tres tantos más en los cinco encuentros coperos disputados. El conjunto verdiblanco se marchó de vacaciones como líder de Segunda y en plena eliminatoria de octavos de final de la Copa ante el Getafe, con un Rubén que ya empezaba a vislumbrar su eficacia.

El inicio de 2011 vino marcado por la espectacular remontada copera en el Alfonso Pérez Muñoz, con doblete del atacante canario, que metió al Betis en los cuartos de Copa, donde se midió al Barcelona de Pep Guardiola, al que vencería en el duelo de vuelta en el Villamarín. Esa acumulación de partidos afectó al equipo bético y al propio Rubén, que pasó una sequía en el torneo liguero, aunque acabó el campeonato de Segunda con 14 tantos más que valieron el ascenso. Su inicio en la vuelta a Primera dejó algunas dudas con cinco tantos en los primeros 11 partidos, a la vez que se quedó sin marcar en la Copa.

Su consagración como goleador de máximo nivel llegó en 2012. Los 11 tantos en los primeros 22 partidos del año sirvieron para certificar la permanencia del Betis en Primera, mientras que su inicio en la temporada siguiente, con nueve dianas en 16 encuentros, permitió que el cuadro verdiblanco comenzase a pelear por un puesto en las competiciones europeas. Además, en la Copa del Rey, dos goles suyos ayudaron a encarrilar un nuevo pase a los cuartos coperos.

El año siguiente, 2013, comenzó con esa misma línea de eficacia, con nueve goles en 19 partidos de Liga y otro más en tres duelos de Copa, pero finalizó con su peor momento en el Betis. Una lesión que ya le comenzó a afectar en la pretemporada, lo dejó fuera hasta casi el mes de diciembre, con lo que sólo disputó cinco partidos de Liga en la segunda mitad del año, en los que marcó un gol; uno de Copa del Rey en el que se marchó inédito; y dos de la Liga Europa en los que anotó otro tanto.

Esa lesión, unida a su nula relación con el entonces nuevo entrenador, Juan Carlos Garrido, lo condujo a comenzar con dudas 2014, aunque la llegada de Gabriel Humberto Calderón y su recuperación física lo llevaron a comenzar ese año con nueve goles en la Liga, que no sirvieron para la permanencia, y otro tanto más en la Copa. La segunda mitad de 2014, tras prolongar su contrato en verano, ya exhibió que la lesión había quedado en el olvido, con 13 goles en 19 partidos de Liga, algo que ratificó en el inicio de 2015, en el que anotó otros 19 tantos para proclamarse máximo artillero de la categoría de plata.

La segunda parte de ese año, otra vez con el Betis en Primera, refrendó que el tiempo no pasa por Rubén, que marcó ocho tantos para dejar al cuadro verdiblanco en la mitad de la tabla. Su rendimiento continuó al alza en 2016, con 11 tantos más en la primera parte del año para certificar la permanencia, y siete más en el inicio de la actual Liga para que el Betis transcurra sin sobresaltos en esta temporada, pese a su sequía con Poyet.

El recién inaugurado 2017 ha empezado de la misma forma que acabó, con el canario como mejor goleador del equipo verdiblanco. Siete años de Rubén Castro, la leyenda verdiblanca.

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