Real Betis-Real Madrid · la crónica

Lo normal con la filosofía de Setién (3-5)

  • El Betis cae después de volver a encajar cinco goles ante los suyos, aunque también se agarra a la imagen mostrada.

  • El Real Madrid se vio desbordado a veces, pero sentenció en la salida del segundo periodo.

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El Betis volvió a su línea más común del presente curso liguero tras un paréntesis de dos partidos regidos por una mayor coherencia. Otro tres a cinco, de nuevo una manita, aunque con el inconveniente de que esta vez fue en contra de nuevo y los verdiblancos se tuvieron que resignar ante los mejores números de un Real Madrid que había permitido que llegaran a soñar con el triunfo después de darle la vuelta al marcador en el convincente primer acto. Tal vez Quique Setién, aunque personalmente no lo creo, pueda estar contento con el desenlace del juego, pues el cántabro no cesa de pronunciarse en ese sentido, aunque sea complicado asumir semejante filosofía balompédica. Mas cada uno tiene su punto de vista a la hora de valorar estas cuestiones y sólo el tiempo, cuando llegue el momento del balance global del curso, se podrá encargar de discernir si el entrenador del Betis tenía la razón o no.

En el análisis de este Betis-Real Madrid las sensaciones no pueden ser más contradictorias y, sin duda, el gusto más agrio se impone al dulzor que se pueda quedar en el paladar por el hecho de haber visto a los verdiblancos pelear con el gigante madridista. Es cierto que la emoción perdura durante todo el espectáculo, que desde el minuto 85, cuando marca Sergio León, hasta el 92, momento en el que Benzema pinchaba el globo de manera definitiva, todos los béticos podían soñar con una verdadera machada, con repetir ese 4-4 que ya se dio en Anoeta en la primera vuelta. Pero el marcador que se registró ya no admite más vueltas y la realidad es que el Betis no fue capaz de sacar rédito a semejante caudal ofensivo por la sencilla razón de que no sabe protegerse atrás.

Por supuesto que esta vez existe el eximente de la constelación de estrellas que estaba enfrente y quien niegue esa aseveración podría entrar en el reino de los ilusos, aunque siempre quedará la duda de si las facilidades otorgadas por los heliopolitanos también les allanaron el camino a Marco Asensio y compañía. Todo dependerá, lógicamente, del punto de vista del analista y de que éste vea la botella medio llena o medio vacía.

Y resulta curioso a la hora de diseccionar este choque entre dos fuerzas tan diferentes que lo primero que llame la atención es que el planteamiento de Setién tenía mucho más que ver con el Villarreal y el Deportivo que con lo anterior. El cántabro volvió a los tres centrales, Mandi, Bartra y Amat de nuevo, pero con un matiz clarísimo en el arranque, que tanto Barragán como Júnior se alineaban la mayoría de las veces con ellos para conformar una zaga con cinco integrantes. En teoría, sólo en la teoría, era una idea de fútbol mucho más precavida.

Por delante de ellos se movían Guardado y Fabián, para que enlazaran por el medio Joaquín y Boudebouz. Las bandas eran en exclusiva para Barragán y Júnior, sobre todo después de que Marco Asensio marcara el primero de los madridistas bien prontito tras el fuego que originó Amat con un despeje demasiado blandito. El Betis se veía obligado desde ahí a tomar la iniciativa y no tuvo el menor problema para hacerlo.

Contó, además, con la inestimable colaboración de un Real Madrid que debió verlo demasiado fácil y tal vez pensara que le bastaba con defender posicionalmente con la mirada. Pero eso es un riesgo ante un Betis que se maneja perfectamente con el balón y tiene la paciencia para llevarlo de un lado a otro hasta que consigue hacer daño. Fue Boudebouz quien se encargó de mover la pelota en esa faceta con celeridad para que el campeonísimo blanco sufriera bastante en sus intentos de coberturas. El esférico llegó muchas veces a la zona de Júnior con superioridad.

Hasta que Joaquín apareció una vez por allí después de una acción a balón parado. El portuense metió un centro milimétrico y Mandi lo cabeceó para el empate. El Betis aprovechó ese momento espumoso para ponerse por delante incluso en otra apertura hacia la izquierda, esta vez de Joaquín para Júnior, que el lateral de la cantera introdujo en la red con la ayuda de Nacho.

El Betis había sido capaz de darle la vuelta al gol inicial del Real Madrid y tal vez le llegara el momento de protegerse, pero ese capítulo del método sigue sin estar muy claro a estas alturas. El Madrid, tras el intermedio, metió a Asensio por el medio para dejar algo más en la izquierda a Bale y eso fue letal para los verdiblancos. Además, los visitantes presionaron para robar el balón más arriba y ahí se desnudó el plan trazado por Setién para los suyos. Porque el paso adelante del adversario cambió el signo que había tenido el encuentro.

Junior y Joaquín celebran el segundo tanto. Junior y Joaquín celebran el segundo tanto.

Junior y Joaquín celebran el segundo tanto. / Antonio Pizarro

Fue Sergio Ramos quien aprovechó otro de los fallos eternos béticos, el balón parado, para igualar en un córner y en los minutos posteriores ya avisó Bale obligando a Adán a realizar dos paradones espectaculares en las llegadas del galés.

La situación comenzaba a ser complicada para un Betis que sencillamente era incapaz de defender a un Real Madrid que recuperaba demasiado arriba para que los peones más retrasados fueran capaces de reordenarse. Hasta que llegaron los dos goles que parecían que iban a sentenciar la contienda con sendos golpeos de cracks de Marco Asensio, éste tras una gran jugada de Carvajal, y de Cristiano Ronaldo.

En apenas 20 minutos del segundo periodo se había pasado del esperanzador 2-1 del intermedio hasta un 2-4 que, en apariencia, sólo podía ir a peor a tenor de lo que se estaba viendo sobre el césped. El cuadro de Setién, donde Júnior ya era incapaz de correr hacia atrás por ejemplo, supo sufrir entonces y hasta aguantó para optar a una parte del premio en el tramo final. Con Tello y Sergio León en el campo, Júnior sí halló un socio en el remate. 3-4 y cualquiera sabía ya qué podría pasar. El sueño con el 4-4 estaba justificado, pero la moneda cayó hacia Benzema. El guión no se aleja del fútbol que pregona, y defiende con vehemencia, Quique Setién. Pero esta vez ganó el rival...

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