El otro partido | Betis - Real Sociedad Heliópolis recupera la alegría

  • El Betis de Rubi conecta con la grada y logra una comunión que hace sumar puntos

  • Mejorar la versión foránea, clave para soñar con Europa

Los jugadores del Betis celebran el triunfo corriendo hacia el Gol Sur. Los jugadores del Betis celebran el triunfo corriendo hacia el Gol Sur.

Los jugadores del Betis celebran el triunfo corriendo hacia el Gol Sur. / Antonio Pizarro

El Betis de Rubi ya hace vibrar al Benito Villamarín. La verticalidad y continuas llegadas al área rival generan una onda expansiva de alegría que hacía tiempo que no se registraba en Heliópolis. Del control del balón que ejercía el Betis de Setién, y que lo hacía acumular minutos de estériles posesiones, se ha pasado a otro equipo que también maneja con calidad la pelota pero siempre con la intención de llegar con celeridad al área rival. Y la grada lo agradece, aunque ese riesgo que se asume también lleve implícito alguna ocasión para el rival.

Le ha costado a Rubi imprimir su identidad a un equipo que llevaba temporada y media acostumbrado a tener la pelota pero sin capacidad para recuperarla en campo rival. Ahora, con la mejoría física experimentada en las últimas semanas y con todo el equipo creyendo a pie juntillas en el método del entrenador, los verdiblancos ejecutan un fútbol propio de la élite. Físico, intensidad, velocidad y búsqueda de la portería rival son los atributos que empiezan a identificar a este equipo bético, al menos cuando actúa al calor de los suyos.

Precisamente, la prueba del algodón llegará ahora con tres partidos seguidos como visitante –a la espera de un posible cuarto si avanza en la Copa del Rey–. Rayo, Getafe y Eibar aparecen en el horizonte inmediato del equipo heliopolitano, que deberá mejorar la versión foránea que han ofrecido hasta el momento para que el sueño europeo parezca más real.

El déficit de puntos que dejó el mal arranque liguero supone un lastre que le está costando soltar a los verdiblancos y al que le debe poner remedio con una segunda vuelta donde la puntuación lo lleve a pelear con los mejores del campeonato.

Joaquín celebra con un baile su gol ante la Real. Joaquín celebra con un baile su gol ante la Real.

Joaquín celebra con un baile su gol ante la Real. / Antonio Pizarro

Los fichajes de Aleñá, titular y activo ante la Real, y Guido Rodríguez, más la recuperación de William Carvalho, al que se espera para inicios de febrero, otorgan a Rubi ese fondo de armario que echó en falta durante el primer tramo de la temporada. A esto se suma que ahora Canales ya es de nuevo ese factor desequilibrante y que Guardado también ha elevado el nivel, con lo que el Betis dispone de piezas para que el rendimiento como visitante empiece a parecerse al que ofrece en el Villamarín.

Otro paso debe ser la mejoría defensiva. Casi un año después, el Betis volvió a dejar la portería a cero como local, cortando por fin una racha de 17 partidos encajando algún gol. Bartra vuelve a mostrar ese altísimo nivel que ofrece cuando su estado físico es el adecuado, mientras que Édgar se está convirtiendo en una agradable sorpresa con minutos de calidad para el equipo. Y también el compromiso colectivo, lo que permitió que el Betis recuperase numerosos balones en campo rival gracias a su presión alta.

La imagen que acompaña esta información define lo que se está empezando a vivir en el Villamarín. Los jugadores no dudaron en festejar unidos y corriendo hacia el Gol Sur un triunfo que permite seguir con la escalada. La escena, más propia de cuando se celebra un título o una victoria trascendental, refleja la simbiosis que se produce entre un equipo vistoso y competitivo con una grada deseosa de victorias. Son los nuevos aires que se respiran en Heliópolis, ya se verá si a tiempo...

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