El partido del Betis | Análisis Loren reajustó un plan quebrado

  • La temprana expulsión de Joel Robles lastra al equipo ante el Valladolid, que hundió las esperanzas béticas en el tramo final

  • Tiempo insuficiente para analizar en profundidad la idea

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Ocho minutos bastaron para que se viniera abajo el plan de Rubi. Ése es el tiempo que tardó Joel Robles en ser expulsado y que dejaba al Betis en inferioridad numérica prácticamente con todo el partido ante el Valladolid. Ocho minutos es un escaso bagaje que no da para analizar completamente el plan trazado por el técnico catalán, por lo que cualquier análisis en profundidad deberá esperar, mínimo, a la segunda jornada de Liga, la próxima semana ante el Barcelona en el Benito Villamarín.

A las importantes bajas con las que se presentaba el Betis en el encuentro inaugural de la competición doméstica, como las de Guardado o Canales, se le sumó la de Borja Iglesias, que acabó con molestias en el tobillo y tuvo que ser sustituido por Loren, quien tuvo la fortuna de volver a citarse con el gol. Su salida en el segundo tiempo ayudó a refrescar al equipo y su trabajo se vio recompensado con el tanto que significaba el empate en ese momento y terminaba de reajustar el plan del técnico, quebrado de forma evidente después de la expulsión de Joel.

El gol del Valladolid en el minuto 88 supuso un auténtico mazazo para el cuadro bético y para la afición que colapsaba el Benito Villamarín. Después de estar durante casi todo el partido con uno menos, lograr empatar el partido y provocar cierto runrún que hacía pensar, incluso, en la victoria local, Óscar Plano se encargó de apagar las esperanzas con un buen gol, que certificaba otra temporada que comenzaba con el pie cambiado.

Betis-Valladolid Betis-Valladolid

Betis-Valladolid / Dpto. Infografía

Defensa

La zaga no estuvo segura y cometió fallos importantes en algunas jugadas puntuales. A destacar, por ejemplo, la acción que supuso la expulsión de Joel. Tras una pérdida de William Carvalho, nadie en el medio intenta cortar y el Valladolid aprovecha para lanzar un balón a la espalda de Bartra que caza Sandro para encarar al meta bético. El resto es conocido.

Con dos centrales, el nivel de agresividad y concentración debe estar un escalón más alto. Al contrario de lo que ocurría con tres el pasado curso con el trío de centrales, en el que las carencias de unos y otros más o menos quedaban menos visibles, la agresividad y contundencia debe ser una constante que no se vio.

Ataque

El cambio precoz de Joaquín o la lesión de Borja Iglesias, que pasó prácticamente desapercibido, lastraron al equipo en labores ofensivas. El espacio creado por la ausencia de un jugador arriba lo aprovecharon los laterales, que subían de forma habitual por sus respectivos carriles. Anclar a Javi García por delante de la defensa permitía más libertad a William Carvalho, que ocupaba posiciones más adelantadas en el campo. Con Loren, el equipo encontró el gol, mientras que Fekir protagonizó alguna ocasión esperanzadora de cara al futuro.

Virtudes

El espíritu combativo y la sensación de no bajar nunca los brazos a pesar de las complicaciones.

Talón de aquiles

Estar tanto tiempo con uno menos agotó las fuerzas de los jugadores. Y el segundo gol fue una auténtica piscina de agua fría.

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