Real Betis

Las razones de Setién para el cambio de dibujo

  • El cántabro resalta el tener una salida de balón más fluida y la incomodidad del 3-5-2 para el adversario

Juagadores béticos y cuerpo técnico en la ciudad deportiva. Juagadores béticos y cuerpo técnico en la ciudad deportiva.

Juagadores béticos y cuerpo técnico en la ciudad deportiva. / Antonio Pizarro

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El Betis ha cambiado su dibujo y su forma de jugar. La idea de fútbol de Setién no ha variado, pero el giro de tuerca ha provocado que se haya pasado de un equipo en el que predominaba el aspecto ofensivo a otro más defensivo. Una variación que Setién explica en una entrevista ofrecida a Sphera Sport, donde argumenta los motivos del porqué de la versión actual: "No es solamente por reducir el número de goles recibidos. Es verdad que nos da mayor consistencia, pero también una salida del balón mucho más fluida y para muchos equipos es un problema que juegues con dos carrileros avanzados y metas mucha gente por dentro. Con Bartra en el centro, que tiene muy buen control en los pases interiores, a la hora de salir hacia adelante y en el concepto defensivo, lo hemos potenciado. Y es verdad que, a la hora de defender, las ayudas en las bandas nos resultan más fáciles que si el extremo tiene que bajar a ayudar y le obligamos a ser intensivo en tareas defensivas sin estar preparado para ello".

También explica el preparador cántabro a qué se debe la falta de profundidad mostrada por su equipo en las últimas jornadas, sobre todo, en Mestalla: "Es verdad que nuestros puntas, salvo quizá Sergio, son más futbolistas de tocar, de venir. No son delanteros que busquen permanentemente las rupturas. Es un aspecto que tratamos de mejorar, pero ni Boudebouz, ni Tello, ni Joaquín son futbolistas con ese afán de ir a buscar un balón al espacio. Ahí nos cuesta".

Otro asunto de actualidad en el Betis es el reparto de minutos a los canteranos, por delante de jugadores como Durmisi, Barragán o Rubén Castro, decisiones muy meditadas y analizadas por Setién: "Generalmente, cuando tomo ese tipo de decisiones me cuido mucho, no son caprichos. Cuando repaso los partidos, tardo seis horas en analizarlos y hago cinco o seis páginas de anotaciones. Y sé todo lo que me da un jugador y lo que me quita. Argumentos tengo. Hay jugadores que pasan fases en las que no están bien y hay otros que sí pueden estarlo. Cuando ves un chaval con cierto potencial siempre dudas, pero si necesitas dar un estímulo tiene que ser a través de ellos, más aún en una plantilla no especialmente larga como la que tengo. Hay alguno que se molesta porque no juega y es normal, y yo le pregunto: ¿estás enfadado conmigo? ¿Y por qué te cabreas conmigo? ¿Estás cabreado conmigo o lo estás contigo mismo?".

Analizando un caso concreto, el entrenador verdiblanco tuvo palabras de elogio hacia Rubén Castro: "Es una leyenda aquí y su comportamiento y su trabajo, juegue o no, son extraordinarios. No tengo ninguna queja, entiende bien el fútbol y sé que me va a ofrecer cosas y a meter goles cuando sale, pero no le puedo pedir como a otros que, por ejemplo, me corra 11 kilómetros. Porque el equivocado sería yo y no él si no lo hace".

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