Real Betis

La sangría, en copa y fresquita

  • El Betis, como ante Barça, Cádiz y Valencia, es goleado otra vez en su estadio

  • 116 tantos recibidos en las dos últimas campañas en Liga y 50 en la actual

Los futbolistas del Betis saltaron al terreno de juego con camisetas con un mensaje de apoyo a Feddal. Los futbolistas del Betis saltaron al terreno de juego con camisetas con un mensaje de apoyo a Feddal.

Los futbolistas del Betis saltaron al terreno de juego con camisetas con un mensaje de apoyo a Feddal.

El Betis de Setién vive en una constante ruleta rusa. Todos sus partidos son a cara o cruz, una moneda al aire. Y ayer en el Benito Villamarín se volvieron a ver otros cinco goles en contra. Barcelona (0-5) y un Cádiz plagado de suplentes (3-5) lo hicieron antes que el Real Madrid y el Valencia le hizo seis (3-6)... sin olvidar el 5-0 encajado, a domicilio, ante el Eibar. La goleada en Nervión fue histórica, siempre quedará en la retina del bético, pero son muchas ya las encajadas en contra, y no sólo esta temporada, pues en las dos últimas (116 tantos recibidos) el Betis firmó resultados adversos muy abultados ante Granada, Alavés, Las Palmas, Leganés... Y en lo que va de Liga, 50 dianas ya recibidas (Pedro Jaro fue el Trofeo Zamora en la campaña 94-95, con Lorenzo Serra Ferrer en el banquillo, encajando 25 goles en 38 partidos). Una sangría que no para ni con el cambio de sistema, algo lógico dentro de la idea de Quique Setién, como recordó tras la cita en Riazor: "Hemos dejado la portería a cero, pero no es lo que más me preocupa. Nuestros partidos no son para dejar la portería a cero, son para encajar algún gol y para meter más".

Y de nuevo, ante el Madrid, se vieron las virtudes y las carencias de este Betis. Una primera parte, salvo los primeros diez minutos en los que llegó el 0-1, los verdiblancos fueron dominadores ante un rival que se desenchufó y que acabó superado por los anfitriones, que dieron una gran imagen. Sin embargo, tras el descanso, el equipo de Zidane arrasó a los de Heliópolis hasta llegar a ponerse 2-4... Se vio un Betis poco constante en su juego, con una mala lectura de lo que requería el partido en ese momento, tardanza máxima en los cambios y falta de fortaleza física y mental, como ya se vio en el último cuarto de hora ante el Villarreal o en los últimos diez minutos ante el Deportivo. La fe no la perdió nunca el Betis y así llegó el 3-4, pero pagó caro un grave error en la jugada que dio origen al quinto tanto madridista. Un 3-5 que como positivo, a nivel individual, se pudo destacar la sensacional primera parte de Joaquín en su partido 700 como profesional, con dos buenas asistencias -luego bajó en la segunda-, el buen partido de Boudebouz, Fabián y Antonio Adán, que salvó a su equipo en dos acciones ante Bale.

En lo negativo, el 3-5 lo dice todo. De una fiesta al descanso, donde la afición despidió a los suyos al grito de "¡Betis, Betis!" a otra dolorosa derrota. Un revés que no puede ser calificado como digno por un equipo que quiere crecer y que no debe renunciar a la exigencia de seguir luchando por intentar estar en Europa la próxima temporada. Las cartas ya están encima de la mesa. La idea de juego está más que definida y el que maneja la nave desde el banquillo sigue convencido de que ella es la ideal... Mimbres hay para sacarle más provecho del sacado hasta ahora. De lo contrario, todo va camino de una temporada que cada vez recuerda más a la primera de Víctor Fernández (2002-03), donde el Betis acabó la campaña en el octavo lugar. Momento para resetearse pensando en el Levante.

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