Betis - Alavés | El informe del visitante

El vigor en su genética

  • Abelardo saca todo el jugo posible a su plantilla bajo un dibujo con seis o siete piezas por detrás del balón, tensión extrema y salida rápida por fuera

Abelardo, al frente de un entrenamiento del Alavés esta temporada. Abelardo, al frente de un entrenamiento del Alavés esta temporada.

Abelardo, al frente de un entrenamiento del Alavés esta temporada. / David Aguilar (Efe)

Ningún equipo más vigoroso que este Deportivo Alavés en la Liga Santander. Los hay más ofensivos, más estéticos, incluso más seguros con la cifra de goles encajados en la mano. Pero ninguno más vigoroso. Para desfilar en esta ruda tropa, hay que jugar con intensidad plena desde el primero hasta el último minuto. Es duro de pelar. Muy duro. Pero cuando viaja, no es el pistacho cerrado de Mendizorroza, donde sólo ha perdido un partido, ante el Rayo Vallecano hace poco. De visitante ha caído en 7 de sus 12 encuentros.

Sin balón

Abelardo no ha sucumbido a la moda de los cinco defensas. Mantiene una línea de cuatro, aunque se fortalece por delante con dos pretorianos que pueden ser tres. Fluctúa del 4-4-2 al 4-3-3. Si recurre al primer dibujo, dispone un doble pivote con dos de los cuatro medios que tiene a tal efecto: Manu García, Tomás Pina, Wakaso y Brasanac. Cada uno con sus virtudes y defectos, pero los cuatro encantados de ir al choque, de tirarse a rebañar balones divididos con todo placer.

En este sentido, los laterales habituales, Aguirregabiria por la derecha (hoy Ximo Navarro) y Rubén Duarte por la siniestra, tienen cierta capacidad para proyectarse al ataque por el potente tren inferior que atesoran, pero es difícil que le cojan la espalda. Por su propia cultura defensiva –agresivos, intensos, rápidos de reacción en la distancia corta– y porque tener a dos o tres pivotes defensivos multiplica las ayudas y coberturas.

El Alavés suele jugar por tanto con seis o siete piezas por detrás de la pelota y es difícil sorprenderlo a la contra.

También los delanteros habituales, Calleri, Borja Bastón o Guidetti, gustan de la fricción y hostigan a la defensa.

Con balón

La posibilidad de la recuperación en zonas adelantadas siempre va a estar latente con los delanteros tan vigorosos y generosos en el esfuerzo que saca Abelardo. Y más ante este Betis de Quique Setién al que todos buscan ya arriba sin remilgos porque los verdiblancos rara vez renuncian a sacarla jugada en corto, por mucho riesgo que irradie la jugada.

Con todo, el Alavés es más de guarecerse y esperar una debilidad del rival para salir como del rayo por los costados. En la primera vuelta era Ibai Gómez quien actuaba por la derecha y Jony por la izquierda, volantes ubicados en su zona natural, no a pierna cambiada, para explotar mejor sus buenos centros combados que sus tiros a portería, ya que en zona de remate esperan arietes clásicos y con buen juego de cabeza. Ahora será Inui quien pulule por la derecha para sacar centros o incorporarse en diagonales al área, como ya se vio el lunes ante el Levante.

Lo mejor

El vigor pleno, físico y mental. La relajación no cabe en su juego. El balón parado es un recurso preferente porque son muchos los jugadores fuertes por arriba.

Lo peor

Fuera afloran más sus limitaciones técnicas y su falta de gol.

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