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  • Una aproximación desde la enfermería a la incontinencia urinaria

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La incontinencia urinaria es un problema que afecta a las personas de cualquier edad y sexo, siendo más frecuente en mujeres y ancianos, ocasionándole un deterioro en la calidad de vida ya que limita la autonomía personal, produce repercusiones psicológicas y sociales, ocupando el quinto lugar en cuanto al impacto en la calidad de vida en la escala Nottingham Health Profile.

La IU tiene implicaciones importantes en la persona que la sufre, no solo molestias e inconvenientes físicos, también produce sentimiento de vergüenza lo que hace que el deterioro en su calidad de vida sea aun más grave ya que limita gravemente su vida social y laboral, afecta al entorno familiar y deriva a una situación de aislamiento de la persona reduciendo su autoestima.

No sólo supone inconvenientes físicos, también afecta al entorno social y laboral

Así se ha puesto de manifiesto durante el Global Fórum On Incontinence de Roma (Foro Global en Incontinencia), el mayor encuentro profesional internacional entorno a la incontinencia al que he tenido oportunidad de asistir. En dicho encuentro, se destacó el alcance de este problema y las consecuencias en el día a día del paciente, por lo tanto, la necesidad de brindar una atención asistencial más personalizada para mejorar su calidad de vida y que le facilite la convivencia con la afección.

La IU, por su dimensión y repercusión social, requiere una implicación multidiscipinar y multiprofesional, donde los profesionales de enfermería tenemos un papel fundamental, ya que somos los profesionales sanitarios más cercanos al paciente y su familia, siendo los más accesibles sobre todo en Atención Primaria, ámbito donde la promoción y la prevención son la base de la atención sanitaria. Las enfermeras debemos ser proactivas cuando prestamos atención a las personas con factores de riesgo para desarrollar incontinencia como son la edad, la menopausia, el embarazo, el parto, la infancia, la obesidad, en hombres con problemas prostáticos, en personas con problemas neurológicos, personas en situación de dependencia con limitación de la movilidad, personas con deterioro cognitivo y tanto en consulta como en domicilio. Realizamos una valoración integral y holística del paciente y su entorno, identificamos a la persona que lo cuid,a que también valoramos, así como su preparación para el cuidado sobre en el domicilio, estableciendo un plan de cuidados.

Mi opinión como enfermera de Atención Primaria es que debemos hacer por un lado actuaciones en promoción y prevención de la incontinencia, para ello, debemos basarnos en protocolos de actuación así como, en recomendaciones de guías de práctica clínica y en las mejores evidencias disponibles y, por otro lado, asegurar unos cuidados de calidad ante un problema real, estableciendo las actuaciones necesarias tanto de detección de necesidades como de continuidad en los cuidados para aumentar la calidad de vida.

Finalmente resaltar el vínculo de confianza, accesibilidad, confidencialidad y flexibilidad que se alcanza entre paciente y su enfermero/a lo que va a favorecer una mayor adherencia al tratamiento o estrategia de higiene y contención repercutiendo en unos mejores resultados de salud.

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