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La inmunoterapia logra curar un cáncer de mama con metástasis

  • La publicación en 'Nature Medicine' de un caso de éxito abre esperanzas en torno al futuro

Aunque sólo se han realizado dos años de seguimiento, el caso publicado ha supuesto un salto importante. Aunque sólo se han realizado dos años de seguimiento, el caso publicado ha supuesto un salto importante.

Aunque sólo se han realizado dos años de seguimiento, el caso publicado ha supuesto un salto importante. / getty images

Un equipo de investigadores del Instituto de Salud de Estados Unidos, liderado por Steven Rosenberg, ha logrado eliminar el cáncer de mama con metástasis en el tórax y el hígado que sufría una paciente.

La estrategia se ha basado en la inmunoterapia, es decir, en la estimulación de su propio sistema inmune para que elimine las células tumorales. La paciente había recibido diversos tratamientos previos, incluyendo quimioterapia, siendo refractaria a varios de ellos. Por este motivo, las opciones de tratamiento que tenía eran escasas.

Existe aún cautela por determinados riesgos asociados a patologías autoinmunes

La inmunoterapia no es un abordaje novedoso, se lleva intentando controlar y curar determinados tipos de cáncer con esta técnica desde hace más de cien años. Tras muchos fracasos, el panorama ha cambiado en los últimos años.

Los enfoques inmunoterapéuticos clínicos más exitosos planteados hasta la fecha son de dos tipos. Existe el bloqueo de puntos de control inmunitario y la terapia celular adoptiva. En el de control inmunitario las células T se activan dentro del cuerpo del paciente a través de anticuerpos inyectados.

Respecto a la terapia celular adoptiva, la técnica logran tomar las células T de la sangre o la masa tumoral del paciente, y solo aquellas que reconocen el cáncer se cultivan y posteriormente se vuelven a introducir al paciente.

A la hora de explicar los diferentes tipos de inmunoterapia", el doctor Luis de la Cruz, jefe del servicio de Oncología Médica del Hospital Virgen Macarena de Sevilla explica que en el primero de los tipos se usan unos fármacos denominados anticuerpos monoclonales, que se producen para activar la respuesta inmune del propio paciente a determinadas moléculas específicas y eliminarlas. Los resultados han sido relevantes en melanoma, cáncer de pulmón y otros tumores.

En este caso se ha utilizado la inmunoterapia adoptiva, que es más compleja: mediante una biopsia, se toma una muestra y seleccionan las principales células de defensa del cuerpo (denominadas linfocitos) que hayan podido reconocer las células cancerígenas y que se infiltran en el tumor sin poder destruirlo.

Es una labor bastante compleja que se realiza en el laboratorio y que permite aislar estas células, cultivarlas por millones y reinfundirlas a la paciente junto a otros tratamientos complementarios, logrando la curación.

"Es la primera vez que la inmunoterapia adoptiva funciona en cáncer de mama, pero hay que ser cautelosos porque la paciente no solo recibe inmunoterapia adoptiva, se le administra también quimioterapia y otros fármacos como los anticuerpos inmunomoduladores y las citoquinas", apunta el oncólogo, que es miembro de la junta directiva del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam). Todavía no se sabe si el tratamiento puede inducir una respuesta inmunitaria y que el cuerpo sufra una enfermedad autoinmune, como la psoriasis o la artropatía.

Otro motivo de cautela es que la paciente no ha mostrado señales de volver a sufrir cáncer en casi dos años (22 meses), lo que se considera un plazo corto de seguimiento. También existe el riesgo de que los propios tumores induzcan resistencias a los tratamientos, por lo que es preciso seguir siguiendo a la paciente para descartarlo.

En su opinión, este caso es "muy interesante porque abre una nueva línea de investigación que parecía cerrada", pero es un caso aislado y no puede pensarse que este tratamiento "sea la panacea". Asimismo, "lo importante es que es el primer caso de beneficio con esta estrategia y que permite hacer más estudios y ensayos clínicos en esta línea, que corroboren los resultados. Pero queda mucho por hacer", subraya el doctor Luis de la Cruz.

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