Testimonios

Un mundo sin médicos… es posible

  • La voz de los protagonistas de la crisis sanitaria: Alfonso Carmona Martínez, presidente del Colegio de Médicos de Sevilla

En la imagen, Alfonso Carmona Martínez, presidente del Colegio de Médicos de Sevilla. En la imagen, Alfonso Carmona Martínez, presidente del Colegio de Médicos de Sevilla.

En la imagen, Alfonso Carmona Martínez, presidente del Colegio de Médicos de Sevilla. / C. M.

La terrible crisis social y económica provocada por la pandemia de la COVID-19 ha puesto en primera línea de la actualidad a los médicos y otros colectivos sanitarios. Desde el principio, el trabajo titánico de nuestros compañeros ha sido motivo de orgullo y reconocimiento por parte de la sociedad, quien no dudó en auparnos a lo más alto en los índices de valoración.

"El escudo", nos llamaban algunos, a pesar de que, curiosamente, de lo que menos disfrutábamos era de protección ante el enemigo invisible.

Hemos vivido y estamos viviendo, un periodo doloroso e histórico, en el que nuestra profesión ha entrado en un nuevo estadio de supervivencia. Sí, supervivencia, pues no nos cansaremos de denunciar desde el Colegio de Médicos de Sevilla que la medicina en España está en serio peligro.

Nunca me ha gustado hablar de medicina privada o medicina pública, pues únicamente creo en la buena medicina. Sin embargo, para ilustrar mejor este inquietante cuadro, es necesario separar los escenarios.Los médicos de la medicina pública se han visto obligados, decíamos, a luchar sin descanso en unas condiciones sumamente precarias, arriesgando su propia vida en pos de los pacientes. Nos llamaban héroes, pero no nos sentimos identificados, pues nuestra vocación de servicio justifica cualquier esfuerzo. Lo que sí nos sentimos identificados es con la idea de que esta España del siglo XXI, en la que presumimos sin dudarlo de nuestro sistema nacional de salud, las costuras entre territorios existen, las padecemos, y urge solucionarlas.

En cuanto al ejercicio libre, la situación es tan preocupante que algunos tememos que, directamente, no sea viable a corto-medio plazo. No en vano, muchísimos compañeros han visto reducida su facturación en un 90%. Desde el Colegio advertimos desde el comienzo de la epidemia que, si el colectivo de médicos de ejercicio libre no recibe ningún tipo de ayuda serán muchos los facultativos que tengan que cesar su actividad, algo que no solo perjudica al propio sector, sino a la sociedad en general, pues los pacientes verán dificultado su acceso a profesionales sanitarios en el sector privado, médicos altamente cualificados que desde hace años vienen complementando la sanidad privada con la pública, ofreciendo una asistencia de altísima calidad de forma muy eficiente.

No queda mucho margen de espera, pues muchos profesionales necesitan acciones urgentes para no cesar la actividad, por lo que es tiempo de actuar, y de actuar ya. Sin profesionales no habrá actividad en los hospitales, ni confianza de los asegurados en los cuadros médicos, por lo que no tendrán sentido las aseguradoras de salud.

La pandemia ha puesto a cada uno en su sitio, y ha demostrado que la sanidad en España es buena, pero no tan buena. Lo que sí tiene como valor añadido son sus médicos, pues gracias a ellos se tiene en tan alta estima. Sean médicos de la pública o de la privada. Buenos médicos que, con su trabajo todo el año, hacen que la salud de los españoles sea envidiada por el resto del mundo.

Sin embargo, estando considerados entre los mejores médicos del mundo, por el contrario, los emolumentos que reciben por su trabajo, en un lado y en otro, son de los más bajos del mundo, y un gran número de ellos con contratos basura y otros sin contratos. ¿Se lo puede explicar alguien con cierta dosis de sentido común?

La situación es, pues, tremendamente complicada. Hace falta coraje, esfuerzo, hechos y buenas ideas; hace falta que todos los actores involucrados rememos para la misma dirección y, ahí estará, como siempre, el Colegio de Médicos. En estos meses nos hemos esforzado en ser un bastión para nuestros colegiados, luchando por sus derechos y poniendo a su disposición todos nuestros recursos.

Hemos facilitado equipos de protección, hemos realizado test, hemos coordinado grupos de voluntarios, hemos anulado la cuota colegial antes que cualquier otro colegio en España y hemos difundido escrupulosa y exhaustivamente información relevante para los médicos. No lo hacemos ufanos, sino satisfechos por el deber cumplido. Pues, que no se le olvide a nadie, el Colegio tiene como única razón de ser el servicio incondicional a sus colegiados.

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