Las claves

El terrorista más buscado por la Guardia Civil

  • Su desvinculación de ETA se debía a motivos de seguridad: sabía perfectamente que la Policía, el CNI y, sobre todo, la Guardia Civil, no cejarían en su empeño de llevarlo ante los jueces

Josu Ternera en una manifestación de la izquierda 'abertzale' antes de desaparecer en 2002. Josu Ternera en una manifestación de la izquierda 'abertzale' antes de desaparecer en 2002.

Josu Ternera en una manifestación de la izquierda 'abertzale' antes de desaparecer en 2002. / Luis Tejido (EFE)

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Lo suelen decir los veteranos: la Guardia Civil nunca olvida, ni siquiera cuando una operación está oficialmente cerrada.

Son incontables los casos de desaparecidos a los que se deja formalmente de buscar y que son localizados años después porque unos guardias no se resignaron a darlos por ilocalizables o muertos. Como incontables los casos en los que se encuentran asesinos cuando ya se consideraban libres de sospecha. Si ésa ha sido la actitud de la Guardia Civil ante víctimas con las que no tenían ningún vínculo, más aún ante los asesinos de los centenares de compañeros que cayeron bajo los coches-bomba, las metralletas o el tiro en la nunca de los etarras. Como comentaba un miembro de la Benemérita al poco de la detención de Josu Ternera: "Nosotros no olvidamos". Es posible que perdonen, pero no olvidan, y la búsqueda del etarra no ha cesado desde que se perdió su pista en 2002.

Llevaba mucho desvinculado de ETA, no por discrepancias con la trayectoria que había elegido la banda para alcanzar sus objetivos. Ternera seguía creyendo en esas metas que él mismo marcó cuando fue jefe de operaciones. Su desvinculación se debía a motivos de seguridad: sabía que la Policía, el CNI y la Guardia Civil, sobre todo este cuerpo, no cejarían en su empeño de localizarlo, detenerlo y conducirlo ante la Justicia. CNI y Policía no han participado en esta operación, obra de la Guardia Civil con la colaboración de la Inteligencia francesa, que procedió a su arresto porque las fuerzas de seguridad españolas no pueden detener en un país extranjero. Durante años, la Gendarmería ha aparecido como el cuerpo policial que luchaba activamente contra ETA. Su trabajo fue relevante, pero en la casi totalidad de los casos las detenciones eran gracias a que los cuerpos y fuerzas de seguridad españoles trabajaban sobre el terreno francés, seguían las pistas que podían conducir a miembros de ETA, vigilaban sus domicilios o el de sus contactos, los localizaban... y trasladaban los datos a la Gendarmería para que procedieran a su arresto.

Objetivo prioritario

Josu Ternera ha sido el objetivo prioritario de la Guardia Civil en todos estos años. Con una fecha marcada con sangre en sus memorias, en sus corazones, la del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza en 1987 , con 11 victimas mortales, seis menores. No es casual que el nombre de la operación con la que se preparó su detención fuera Infancia robada. Fue Henri Parot el autor material del atentado con coche-bomba, pero la orden la dio Josu Ternera. Huyó de España en el 2002 cuando, siendo diputado del Parlamento vasco por Euskal Herritarrok -Bildu- fue convocado para declarar ante el juez.Otro nombre a tener en cuenta: Akaitz. Así se llamaba el hijo de cuatro años de Dolores González, Yoyes, ex etarra asesinada delante de Akaitz por la banda terrorista, que no perdonó la decisión de recuperar su vida civil. El asesinato de Yoyes, además de un castigo a quien consideraban traidora, fue un aviso para aquellos que abandonaran las filas de ETA: les esperaba la muerte.

La operación llamada Akaitz fue provocada por un descuido de Ternera. Hace un año, a través de la fundación suiza Henri Dunant -especializada en negociaciones internacionales entre gobiernos y grupos terroristas o armados-, lo que quedaba de una ETA completamente desarticulada decidió hacer público un comunicado de disolución definitiva. La Henri Dunant consideró que el comunicado debía ser leído por Ternera, todo un símbolo, y aunque costó convencerlo porque temía por su seguridad, finalmente consiguieron contactar con él, hacerle llegar el comunicado y montar la infraestructura para conducirlo a la sede de la fundación en Ginebra.

Las medidas de seguridad fueron extremas y el etarra no fue detenido... pero dejó en el aire algunas pistas que permitieron su localización posterior. La del pasado jueves.

La llamada de Kenia

Antes, hubo otro momento en que fue localizado, pero, según algunas fuentes, recibió una llamada de alerta desde Kenia. Esta información la desmienten otros, pero queda la duda de si el desmentido se debe a la necesidad de no alertar a ese posible enlace que tenía Ternera en Kenia... que, de tenerlo, supone que el terrorista contaba con alguien en las fuerzas de seguridad españolas que le pasaba información.

Ese camino que se abrió en Ginebra fue una pista que se siguió sin descanso, entre otras razones porque no había otra. Provocó un nuevo control de movimientos y llamadas de las docenas de personas que podían haber entrado en contacto con el ex jefe terrorista, ya que habían podido hacerle llegar el mensaje de la Henri Dunant.Fueron analizadas miles de llamadas, un trabajo al que la Guardia Civil estaba acostumbrada, pues ya llevaba tiempo controlándolas y también centenares de hospitales de Europa y América Latina, pues se sabía que sufría un cáncer de estómago. Hace unas semanas, en una llamada se mencionó que alguien tenía una cita hospitalaria y, por el origen y el secretismo de los interlocutores, se preparó un control en todos los centros del departamento de los Alpes franceses y también de la cercana Suiza, pues de la conversación se deducía que la cita podía ser en esa zona. No fallaron las predicciones.

Poco después de las 7 de la mañana del jueves, un coche entraba en el parking del hospital de Sallanches. Un envejecido Josu Ternera, con una gran mochila en la espalda, bajó del automóvil para dirigirse hacia la puerta del hospital. Fue detenido de inmediato y no opuso resistencia. Se arrestó también a su acompañante, puesto en libertad tras prestar declaración: ni sabía quién era Ternera, ni sabía que lo buscaba la Justicia, ni tenía ninguna vinculación con la banda. Lo conocía porque vivía en Saint Germain les Bans, llevaba una vida tranquila, estaba enfermo y se ofreció para llevarlo al hospital.

El hombre más buscado por la Guardia Civil, el hombre más buscado por los cuerpos y fuerzas de seguridad españolas, que había cortado todo contacto con familiares, compañeros y amigos para no ser localizado, cayó junto a un ciudadano francés que ni en sus peores pesadillas pudo pensar que estaba haciendo un favor a uno de los hombres con más asesinatos en su biografía.

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