Santa Misión del Gran Poder

El Gran Poder 'enciende' la Candelaria

  • El cardenal Amigo, presidió una misa en la parroquia de la Candelaria, segundo templo que visita la talla de Juan de Mesa en su periplo por Tres Barrios

Carlos Amigo Vallejo junto al Señor del Gran Poder en la parroquia de la Candelaria.

Carlos Amigo Vallejo junto al Señor del Gran Poder en la parroquia de la Candelaria. / José Ángel García

Primera noche del Señor del Gran Poder en la parroquia de la Candelaria. Un hito que fue celebrado por los fieles abarrotando el templo, en el que el cardenal Amigo, arzobispo emérito de Sevilla, presidió una misa. Una celebración que se vivió desde primera hora del día a tenor del aspecto que presentaba la iglesia y sus alrededores, con bastante actividad en los bares y la presencia de varios aparcacoches. Sevillanos venidos desde todos los puntos de la ciudad se reunieron en torno a la talla de Juan de Mesa, que obligó a poner una pantalla con sillas para seguir la misa. Algunos la siguieron desde la calle, que era un ir y venir de devotos. En las instalaciones parroquiales también estaba el confesionario, la tienda de recuerdos de la hermandad y Clotilde Yelkouni, una artesana de Burkina Faso que vendía sus productos de tela en un puesto.

Además del titular del Gran Poder y el franciscano que fue arzobispo de la ciudad, la Escolanía Salesiana de María Auxiliadora también fue protagonista. Amigo comenzó la eucaristía resaltando la importancia de "ver al Señor", aludiendo al pasaje bíblico que más tarde se leería. En él se cuenta el milagro de la curación de Bartimeo en Jericó (Marcos, 46-62). El cardenal agradeció en su homilía que el Gran Poder haya traído a la Candelaría lo más querido para ello y les felicitó por el buen camino que están haciendo. Centró su discurso en dos conceptos: amor y caridad. Amigo definió al Gran Poder como "un padre bueno y maestro de cómo llevar la cruz: abrazándola". Y recordó que él "llevo la corona de espinas para que su madre pueda llevar ahora la de flores". Una metáfora del amor en el seno de las familias.

La oratoria del religioso vallisoletano enganchó a los feligreses, llevándolos de una reflexión a otra sin dejar de relacionarlas con la presencia del Señor del Gran Poder tras él en el altar de la coqueta parroquia del distrito Cerro-Amate. Amigo dijo que con intención que "lo peor de las heridas no es que sangren, sino que se infecten", refiriéndose al odio que muchas veces surge de los problemas vitales. También aludió a la "herencia que nos dejó Jesús: hacer de la Virgen la madre de todos". Y de que la llegada del Gran Poder a Tres Barrios es la prueba fehaciente de la presencia viva del Señor entre nosotros.

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