Colas en los templos

Sevilla tiene dos cielos: esperando la Madrugá

  • Colas enormes y máxima expectación en los templos de los que saldrán las seis hermandades de la Madrugada

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Sevilla en Semana Santa tiene dos cielos. Uno no hace falta mirarlo. Del otro todos están pendientes. Un cielo caprichoso que en las colas impresionantes de las horas previas de la Madrugada convertía los paraguas en sombrillas antes de que las cañas se volvieran lanzas y el sol granizo.

El Jueves Santo no hay Jueves en la calle Feria, como ocurre el día del Corpus. No hay mercadillo, hay oficios en las iglesias. El comienzo de los oficios, para darle verosimilitud a las lecturas del Evangelio, coincide con los rigores de la granizada. El alcalde, Juan Espadas, ha estado en los Gitanos, y Beltrán Pérez, el candidato del PP, viene de la Exaltación (Los Caballos de Santa Catalina) para pasar por Montesión.

Llueve en la calle Gerona, este nexo mágico entre el Rinconcillo y Vizcaíno. Primeras mantillas en la iglesia de los Gitanos. José María Flores, hermano mayor, recibe a Santiago Gómez Sierra, obispo auxiliar. El arzobispo, Juan José Asenjo, no está para muchos trotes. Fotos al lugar con los restos de la duquesa de Alba, gran benefactora de esta hermandad. 

El cantante Enrique Casellas forma parte de la junta de gobierno de la hermandad. Este año va a estrenar en la calle la túnica bordaba del Señor de la Salud. Una recreación de la que se destruyó cuando en el 36 le prendieron fuego a la iglesia de San Román. Aquel mes de julio Sevilla se llenó de Notre Dames: San Román, San Julián, San Marcos, Ómnium Sanctórum. Antonio Casablanca cumplió 80 años el día del pregón de Charo Padilla. Nació una semana después del final de la guerra. "Mi padre todavía estaba en el frente".

Antonio lleva dos papeletas, la suya de diputado de la banda y la de su sobrino Tomás. Su hijo Antonio ha sido costalero del palio durante 25 años y ahora es listero. Antonio Casablanca empezó a salir en 1956, el año del pregón de Rodríguez Buzón, aunque se hizo hermano en 1964, el mismo año de su boda en la iglesia de San Román con Luisa Carmona, que aparece en los libros de la hermandad como autora de algunos de los enseres de la Virgen.

En plena campaña electoral, es gratificante que en la Ronda de Capuchinos no haya carteles de candidatos. Sólo se ven carteles de la exposición de Rubens en el palacio de la condesa de Lebrija, en la calle Cuna. La cola de la Macarena es impresionante. Arranca en la calle San Luis, el monarca francés del que alguna reliquia se ha salvado en el incendio de Notre Dame, el primo de San Fernando, el rey que propició la Semana Santa de Sevilla en 1248.

Inmensa cola en La Macarena

La cola pasa bajo el arco de la Macarena, va paralela al bar Plata y la Resolana y hace la revirá de gente en la esquina de la calle Bécquer. La Rosa de San Gil es uno de los títulos de la Macarena y da nombre a un bar próximo a la iglesia. El Ayuntamiento de Sevilla y las hermanas de la Cruz fueron los padrinos de la coronación canónica el 31 de mayo de 1964. El próximo mes se cumplirán 55 años de tan mariano acontecimiento.

Curiosos paralelismos. La cola para ver a la Macarena antes de su salida viene por la calle Bécquer; la del Gran Poder, primera escala de los armaos, pasa de lejos el número 28 de la calle conde de Barajas, la casa donde se supone que nació el poeta de las Rimas y Leyendas enterrado en el Panteón de Sevillanos Ilustres de la Iglesia de la Anunciación. La cola rodea la plaza de San Lorenzo. En ella se puede ver a Francisco Moreno; fue la mano derecha (o izquierda) del alcalde Manuel del Valle en su segundo mandato (1987-1991).

Bético, macareno, guerrista, se llama igual que el mudo de Santa Ana y cumple con esta tradición tan sevillana. Por la calle Cardenal Spínola camina el pintor Ignacio Tovar. Sevillano de Castilleja de la Cuesta, tiene un tríptico de la Madrugada: pintó el manto camaronero de la Macarena, objetos de la cruz de guía del Gran Poder y el cirio del Silencio.

La iglesia de San Antonio Abad, sede parroquial de la hermandad del Silencio, acogió en tiempos a la cofradía de San Lucas, patrono de los pintores. Ricardo Suárez, diputado canastilla de la hermandad, enumera a algunos de los artistas que fueron sus miembros: Alonso Cano, Juan de Mesa o Francisco Pacheco, suegro de Velázquez, y está convencido de que su yerno también lo fue, pero la invasión francesa destruyó los archivos de la hermandad.

Eduardo del Rey Tirado, hermano mayor, pregonero en el 99, hermano y sobrino de pregoneros, mira al otro cielo de Sevilla. Suárez recuerda lo que se conoció como el tramo de los Agnósticos, guiño a la Transición, cuando salían de hermanos del Silencio, entre otros, el pintor y cantante Benito Moreno, los periodistas Juan Teba y Luis Vaquero. Un tramo que iba del guión Romano al Libro de Reglas. El guión Romano lleva la fecha del 8 de septiembre de 1854, día de la proclamación del dogma de la Inmaculada. El paso del Señor del Silencio tuvo una base de carey que con el latrocinio de Soult acabó en el despacho de Napoleón III en el Louvre. El marido de Eugenia de Montijo.

Fernando Salazar es hermano del Museo y de las Siete Palabras, pero no sale de nazareno para no perderse una fotografía. Su balcón en el Rinconcillo para ver salir la Exaltación ha quedado inédito por la lluvia. Mira al otro cielo de Sevilla para que no pase lo mismo con su balcón en Alfonso XIII para ver pasar al Silencio, que tuvo de hermano mayor a Mateo Alemán, el autor del Guzmán de Alfarache.

José Rodríguez de la Borbolla, ex presidente de la Junta de Andalucía, es hermano del Calvario y hace de cicerone de la Semana Santa del periodista Enric Juliana, de La Vanguardia. Van por San Eloy. Ya dejó de llover en la calle Gerona. La entrada al hotel Colón está rodeada por dos gigantescas colas: la de Montserrat y la del Calvario. Entran en la parroquia de la Magdalena, donde fue bautizado Murillo. La misma iglesia donde el 30 de marzo de 1544 fue consagrado como obispo de Chiapas, en México, el sevillano Fray Bartolomé de las Casas (1484-1566), de la quinta de Elcano y Magallanes.

Antípodas de la Madrugada

La Esperanza es lo último que se pierde. Y en Triana se cumple a rajatabla. El puente de Triana y de Isabel II es una pasarela gráfica entre la torre del Oro y la torre de la Hora (la de César Pelli). Otro curioso paralelismo en las antípodas de la Madrugada.

En la iglesia de los Gitanos, los restos de la duquesa de Alba, que vivía en el Palacio de Dueñas donde nació Antonio Machado. En la calle Pureza, el río de gente que guarda cola para ver a la Trianera y al Señor de las Tres Caídas pasa delante de la casa donde en febrero de 1893 murió Demófilo, Antonio Machado Núñez, el padre de los poetas.

Junto a la puerta de la Capilla, el atasco humano es morrocotudo. Beltrán Pérez hace el paseíllo con Rafael Belmonte, sobrino-nieto del torero que estuvo tan vinculado al Cachorro, aunque nació en la calle Feria que este jueves no tiene Jueves pero tiene Oficios. Le hacen fotos a Raquel Revuelta, que nunca falta a la calle Pureza. Una calle con mucho arte.

En la esquina de Fabié, dos placas recuerdan que allí nacieron Paquita Rico y Antoñita Colomé, la primera trianera que triunfó en Hollywood, a la que el Festival de Cine de Sevilla homenajeó con la colaboración de Diego Galán, el crítico cinematográfico recientemente fallecido.

Todos miran al cielo. A uno de los dos cielos de Sevilla. Muy cerca de la Capilla de los Marineros, está la estatua del que miraba la Tierra.    

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