El balance

El éxito de la Semana Santa intervenida

  • Las excepcionales medidas de seguridad han permitido una celebración plena, solamente empañada por la lluvia el Jueves y el Viernes Santo.

  • El precio del actual modelo es la pérdida de espontaneidad y un ambiente más frío, pero no queda otra solución en los tiempos que nos han tocado vivir.

El misterio de San Benito avanza entre una multitud por la calle Imagen. El misterio de San Benito avanza entre una multitud por la calle Imagen.

El misterio de San Benito avanza entre una multitud por la calle Imagen. / Joaquín Corchero

La Semana Santa se topa de nuevo con su particular verdad: solamente con vallas, la ‘ley seca’ en la Madrugada y unas excepcionales medidas de seguridad se garantiza su celebración sin altercados. La consecuencia salta a la vista: se pierde espontaneidad en muchos momentos y se enfría el ambiente. Solo con esa serie de medidas, algunas de ellas tomadas por sorpresa, sin previo aviso, se ha podido salvar la Madrugada y asegurar un Martes Santo sin el más mínimo problema de consideración. No es poco. No se olvide que la Madrugada lleva veinte años en jaque. En dos décadas se ha visto cinco veces truncada. Desde 2000 está amenazada. Y, con ella, toda la Semana Santa. Por segundo año consecutivo no ha habido que estrenar la megafonía de emergencia ni el encendido rápido en la noche más intensa del año.

Menos percepción de miedo

La Madrugada recuperó hasta algo de público cofradiero, esos sevillanos de siempre que saben estar en calle, acompaña a las cofradías, saben pasar y dejar paso y no provocan el más mínimo incidente porque son, sencillamente, buenos vecinos de su ciudad. Ese público que había abandonado la noche a favor de la televisión. La percepción de miedo se redujo en esta ocasión. Sólo sumando años sin incidencias se recupera poco a poco la confianza en esta noche. En este 2019 no hubo el más mínimo conato de altercados. La fórmula funciona. El Ayuntamiento ha trabajado muy bien y a conciencia Los bares situados en las consideradas zonas sensibles que quisieron abrir para ofrecer desayunos, lo hicieron sin problema alguno (caso del Duque). Los que quisieron terminar tranquilamente el horario de cena, también pudieron hacerlo (como en el sector de la Alfalfa). Lo que no funcionó fue la ‘milla de oro del gin tonic’ de la calle Arfe, ni otros bares de copas, donde se vigiló con celo el horario de cierre marcado en la licencia.

La Virgen de la Macarena se aproxima a su basílica.

Muchos establecimientos decidieron no abrir por iniciativa propia. Los bares no son una amenaza, lo es el consumo exagerado de alcohol. Insistimos: el plan antialcohol y la tensión mostrada por las autoridades ha funcionado. El centro estaba tomado por policías y agentes de Protección Civil. Se vieron en puntos clave a asesores del gobierno legal velando por la buena marcha de la noche, cosa que se agradece y que se echó en falta en años pretéritos, cuando la relajación de los principales dirigentes derivó en una temeraria bajada de guardia.El Martes Santo, que llevaba meses dando que hablar, enfrentando posturas y hasta provocando conflictos institucionales y personales, resultó un éxito.

Aforamiento sorpresa

Los Estudiantes avanza por la aforada Puerta de Jerez. Los Estudiantes avanza por la aforada Puerta de Jerez.

Los Estudiantes avanza por la aforada Puerta de Jerez. / D. S.

El aforamiento por sorpresa de la Puerta de Jerez facilitó el transcurrir de Los Estudiantes y que la calle San Fernando estuviera libre para el regreso del Cerro. Todas las cofradías mostraron colaboración. El plan será mejorable, habrá aspectos que no convenzan a algunos, se podrá seguir perfeccionando. Sin duda. Pero ha funcionado. En esa línea se debe trabajar. La clave, como en la Madrugada, como en toda la Semana Santa, es que las autoridades no pierdan la tensión. No se puede confiar ya nunca más en las teorías del saber estar del pueblo sevillano, no se puede dejar la Semana Santa exclusivamente en manos de las cofradías. Demostrado está que te cambian el sentido de la carrera oficial a la mínima oportunidad sentando un inquietante precedente.

No podemos admitir una Semana Santa a la carta de cada jornada, tuneada por mor de las circunstancias o al gusto de las conjuras de los hermanos mayores de turno. Esta Semana Santa intervenida, excepcionalmente aforada y videovigilada ha logrado, al menos, vencer a la mala educación y a la pérdida del sentido de la medida del mundo de las cofradías. Sí, es cierto que el precio que se paga por reducir el ambiente canalla de la Madrugada es para muchos demasiado elevado. Cada cuál tendrá su propia solución, como cada español tiene un seleccionador de fútbol en su interior, un médico y un catedrático de Arte, pero la autoridad es la que tiene el poder de tomar medidas y la responsabilidad en caso de fallos. Y a a autoridad, principalmente el Ayuntamiento, le ha salido bien.Sólo la lluvia ha empañado el éxito de un modelo que puede ser discutible, pero que funciona.

Salida del Señor de Pasión - Semana Santa Sevilla 2019 / JOAQUÍN CORCHERO

El Miércoles Santo se desbarató, pero todas las cofradías refugiadas volvieron a casa esa misma noche. El Cristo de Burgos y Los Panaderos ni pusieron la cruz de guía en la calle. El Jueves Santo se quedaron cuatro cofradías sin salir. Y el Viernes Santo no vimos absolutamente nada.Queda demostrado que la Semana Santa no sufre ya ningún boom ni ninguna masificación como en los años noventa. Quizás hoy se duela de la corriente consumista-digital que afecta a todos los acontecimientos. Las cofradías llevan ya sus auxiliares de comunicación para ir retransmitiendo la procesión en las cuentas oficiales, como llevan también cada vez más auxiliares para la atención de menores, o simplemente para ir quitando ‘cangrejeros’ de delante de los pasos.

Sobre la música

El clasicismo musical está seriamente amenazado. Esta Semana Santa se han oído marchas extrañas, muy extrañas, tanto en los pasos de Cristo como en los de Virgen, difíciles de digerir y, por supuesto, de recordar. Hay una superproducción de composiciones que no generan ni mucho menos más calidad. Se oyen composiciones propias del rodaje de cargas de caballería o de escenas de batallas navales. Urge un debate que incluya la recuperación de las composiciones que han engrandecido la Semana Santa desde el punto de vista musical sin por ello impedir la introducción de nuevas marchas que aporten y que contribuyan a enriquecer el imaginario colectivo.Con las flores está comenzando a pasar algo parecido. La sofisticación alcanza también los exornos de los pasos. Cada vez se arriesga más y no siempre con acierto.

Flores de la Hermandad de San Pablo. Flores de la Hermandad de San Pablo.

Flores de la Hermandad de San Pablo. / Joaquín Corchero

Músicos y floristas han perdido la prudencia en demasiadas ocasiones. Y lo que eran atinadas aportaciones, exquisitas apuestas y soluciones originales, se han tornado en carreras por ver quien compone o diseña la mayor estridencia.Los problema de esta Semana Santa, resuelta la cuestión de la seguridad, serán otros: el crecimiento de la nómina, el exceso de nazarenos, las dudosas aportaciones de ciertos cortejos, etcétera. Pero no que salgamos corriendo la noche más hermosa de la ciudad, que acabemos tirados en el suelo o que, sencillamente, sintamos miedo al salir de nazarenos porque cuatro gamberros pasados de copas (o algo más) deciden vivir la Madrugada como una Nochevieja. Los partes de incidentes vuelven a ser los de siempre: conflictos menores con alguna curiosidad como el dron intervenido en la Madrugada en la salida de la Macarena.

Mejoras pendientes

Las cofradías pueden seguir avanzando en la mejora de los hábitos de sus nazarenos. Se siguen viendo muchos pantalones vaqueros, muchas mangas de camisa no recogidas, muchas actitudes corregibles. Sigue haciendo falta una labor de concienciación sobre el significado de vestir el hábito de nazareno. No es un disfraz, ni se trata de participar. Si las generaciones actuales no enseñan a las venideras, los esfuerzos de nuestros mayores habrán resultado en vano.

El Arzobispado y el Consejo de Cofradías salen reforzados después de esta Semana Santa, pero con a obligación de resolver cualquier roce personal en tantas difíciles negociaciones como se han producido antes de la Semana Santa. El Consejo, además, deberá afrontar una nueva reducción de sillas en la calle Sierpes, que sigue siendo el peligroso avispero de la carrera oficial, del que venimos avisando reiteradamente.

La Virgen de la Macarena se aproxima a su basílica.

Acaba una nueva Semana Santa donde la única amenaza real ha sido, como siempre, la lluvia. El reto sigue siendo mantener la tensión en cuestiones de seguridad, sobre todo porque para el próximo año habrá una nueva Corporación Municipal. Otros asuntos, como las jornadas colmatadas de cofradías, tienen una solución mucho más difícil. Al menos, no salimos corriendo por segundo año consecutivo. Ni nos derribaron. Y todas las cofradías fueron de la Campana hacia la Catedral. Y eso es un triunfo de todos.

 

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