La lluvia modificó pero no frustró el Vía Crucis de las Siete Palabras

El cortejo volvió sobre sus pasos a San Vicente pero no accedió al estar celebrándose misa parroquial y amainar la inestabilidad

Una ligera llovizna sorprendió a la altura del Museo pero pudo desarrollarse posteriormente

La Carretería presenta el diseño de recuperación del antiguo manto de salida de la Virgen del Mayor Dolor

El Cristo de las Siete Palabras visita la Vera Cruz durante su Vía Crucis
El Cristo de las Siete Palabras visita la Vera Cruz durante su Vía Crucis / Hermandad

15 de febrero 2026 - 00:03

Un último resquicio de inestabilidad atmosférica se asomó a la capital en la tarde de este viernes y amenazó el Vía Crucis del Santísimo Cristo de las Siete Palabras, titular de la hermandad homónima, un acto de culto externo recuperado en 2023 tras la última reforma de Reglas y que no se desarrollaba por las calles de la feligresía desde mediados de los sesenta.

Tal y como aprobaron sus hermanos, y como se viene celebrando en estos tres últimos febreros, la corporación de San Vicente se disponía a iniciar el rezo de este Vía Crucis a partir de las 19:30, hora prevista de salida. Unos minutos después el crucificado, portado directamente a hombros por sus hermanos y tras el rezo de las dos primeras estaciones en el interior de la parroquia, comenzó a recorrer el auténtico entorno de las calles Alfaqueque y Redes. Sin embargo, al llegar la cruz de guía a la calle Bailén, una ligera llovizna sorprendió al cortejo, procedente de un núcleo nuboso puntual que copaba la ciudad. En ese momento la cruz de guía retrocedió -el crucificado aún transitaba por el primer tramo de Bailén- y tomó por la calle Cepeda para alcanzar San Vicente buscando refugio.

Por entonces, la llovizna amainó y el paso se ralentizó, si bien algunos cofrades aguardaban en Cardenal Cisneros la entrada de la comitiva en el templo. Sin embargo, en aquel momento se estaba desarrollando la misa parroquial en San Vicente, por lo que, a tenor de la mejora del tiempo -en caso de precipitaciones más pertinaces naturalmente se hubiera realizado la entrada con el mayor orden posible y sin interferir en la ceremonia, sin ningún impedimento por parte del párroco- se continuó rezando el Vía Crucis de manera externa y recuperando el itinerario inicialmente previsto, es decir, Jesús de la Vera Cruz, Miguel del Cid y entrada, quedando depositado el crucificado en el presbiterio del altar mayor pasadas las nueve de la noche y cumpliendo con este culto que anticipa una nueva Cuaresma en Sevilla.

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