El Palquillo

Las marchas de Paco Lola

  • El compositor une en un disco junto a la Banda Municipal de Coria sus mejores obras cofradieras

“Compongo cosas que a mí me lleguen”, afirma tocándose el corazón. Francisco Joaquín Pérez Garrido, más conocido como Paco Lola, define su obra musical con sentimientos. “La marcha tiene que andar muy bien”, refiriéndose a que funcione en la calle tras un paso. Las bandas y los costaleros forman parte también de la ecuación a la hora de crear, algo que según él “no se aprende”. El éxito lo resume en “conseguir poner a la gente de acuerdo sin querer ponerlos”.

Esa forma de entender la música cofradiera está reunida en Las marchas de...Paco Lola. Un disco de trece temas en el que participa la Banda Municipal de Coria del Río. Paco Lola, contento con el resultado, dice que “han tocado divinamente”. La grabación ha tenido lugar en los Estudios Alta Frecuencia y la discográfica Pasarela ha recogido este proyecto que Paco pensaba autoeditar por su carácter “atemporal” y que tenía en mente desde hace varios años. La selección reúne sus composiciones más conocidas como Caridad del Guadalquivir o Callejuela de la O con piezas recientes como La Paz por el parque o Mi Madre Dolores, dedicada a la Virgen de los Dolores de la Hermandad Sacramental de Tomares. Como novedad estilística añade una capilla Al Cristo Yacente, alejada de sus habituales sones flamencos.

Paco Lola, que alcanzó la fama como guionista de Los Morancos y como parte del grupo Albahaca, se siente muy cómodo en su faceta de creador cofradiero, que desempeña desde 1999. Ese año estrenó Caridad del Guadalquivir gracias a la sugerencia de César Cadaval, que unió imágenes de palios sevillanos con la canción Y el Guadalquivir. “Esto va a gustar mucho”, le dijo el músico Juan José Puntas, que fue de los primeros en escucharla. No se equivocó. La marcha triunfó y le dio fuerzas a Paco para seguir creando, a su manera, música de Semana Santa.

El proceso de composición de Paco Lola es heterodoxo. “Soy bohemio y lo mismo me levanto y compongo una marcha que un cuplé”. Reconoce que “al principio no sabía ni lo que era un trío”, aludiendo a las habituales estructuras musicales de la música cofradiera que le requerían músicos y bandas en sus inicios a principios de este siglo. Aún así, no le otorga secretismo diciendo que “una marcha se hace igual que una canción”. Sí incide en señalar que sus marchas “suenan al pueblo, a la copla, al pasodoble”. Un ejemplo de eso aunque no lo pertenezca es 'Macarena'. Explica, mientras la tararea con ayuda de la mesa, que esa obra de Abel Moreno le “llegó al alma”.

Lejos queda su infancia trianera, reconocible influencia en cada paso que da aunque ya no viva en el barrio. “Mi hermandad de cuna es la O”, cuenta mientras recuerda que se llevó cinco años para llegar a la Catedral, pues le llovió en cuatro primeros años de nazareno. Tuvo que ver resguardarse a sus titulares en varios sitios y volver a la calle Castilla, donde vivía, sin haber hecho estación de penitencia. Actualmente, aunque sus obras le hacen estar en boca de muchos, prefiere el segundo plano. “Cuando suenan mis marchas me gusta ponerme detrás y observar las caras de la gente”, revela orgulloso y sonriente. “Me da vergüenza salir a saludar al director de la banda o al hermano mayor”.

La música está presente en todo lo que hace. Tararear una marcha con ayuda de la madera le hace sacar su lado más carnavalero. “Llevo tiempo queriendo hacerle algo a Cádiz”. Paco Lola, que fue chirigotero en el Teatro Falla en 2010 con Los preparaos, se pregunta en alto porqué no ha dirigido alguna melodía a la provincia vecina. Bulerías, rumbas, fandangos o cuplés forman parte del legado artístico que ha acumulado en esta cuatro décadas “cogiendo la guitarra” y que ha encontrado en la Semana Santa una nueva forma de expresión.

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