Procesiones en Sevilla

Y la bulla volvió a Sevilla

  • Las Vírgenes de las Tristezas y los Desamparados son las primeras en salir a las calles tras levantarse la prohibición

La Virgen de las Tristezas tras salir de su capilla.

La Virgen de las Tristezas tras salir de su capilla. / Juan Carlos Vázquez

El lunes 2 de marzo de 2020, el Señor de la Salud de la Hermandad de los Gitanos presidía el Vía Crucis de las Cofradías en el que fue el último gran acto cofradiero antes de la irrupción de la pandemia. Este domingo, 18 meses después, la ciudad se ha reencontrado con el culto público, con las imágenes en las calles, con la cera y el incienso, con los rezos, las emociones y la bulla.

Las Vírgenes de las Tristezas, de la Hermandad de la Cera Cruz; y la de los Desamparados del Parque Alcosa, han sido este domingo las primeras en volver a salir a la calles. Y lo han hecho rodeadas por una gran multitud de fieles, dando un carácter extraordinarios a unos cultos ordinarios que hubieran congregado, en circunstancias normales, a una menor cantidad de fieles.

Pero lo vivido esta mañana trascendía todo lo ordinario. Hasta el punto que se podría decir que las advocaciones de estas dos Dolorosas mutaron en la de Alegría y Esperanza por volver a las raíces, a lo que siempre ha sido, a la singular manera de vivir la piedad popular en esta tierra.

La Virgen de los Desamparados por las calles del Parque Alcosa. La Virgen de los Desamparados por las calles del Parque Alcosa.

La Virgen de los Desamparados por las calles del Parque Alcosa. / Hermandad de los Desamparados

Y es que no hay mascarilla que pueda ocultar la enorme sonrisa que embriagaba a todos los hermanos de la Vera Cruz cuando su arrolladora Dolorosa salía de la capilla del Dulce Nombre de Jesús. Una gran multitud de fieles se había congregado desde tiempo antes de la hora anunciada para no perderse esta primera salida. Igual expectación se había levantado en Alcosa, donde la Virgen de los Desamparados pudo discurrir sin mayores problemas por calles y avenidas más amplias.

No ocurrió lo mismo en el centro. El cortejo de la Vera Cruz tomó el camino más corto y directo hasta el convento de Santa Rosalía: Baños, la Gavidia y Cardenal Spínola. Los miembros de Protección Civil -se ha visto poca Policía Local- han velado en todo momento para el público tuviera bien colocada sus mascarillas. Se han visto apretones y bullas. Sí, pero todo dentro de lo normalidad y con un exquisito cumplimiento de las normas y medidas sanitarias.

Estos dos rosarios han sido sólo la antesala de lo que se espera vivir esta tarde, cuando la Pastora de Santa Marina realice su procesión anual. Desde la hermandad y el Ayuntamiento están haciendo reiteradas llamadas a la responsabilidad y a vivir este acontecimiento cumpliendo todas las medidas. Visto el ejemplo de lo vivido esta mañana, no podrá ser de otro modo.

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