El contrapunto

La Historia siempre es Sagrada

  • Su padre fue uno de los fundadores de la cofradía de los Javieres; sus hijos, monaguillos. Manuel Jesús Roldán probará por cuarta vez, tras tres intentos fallidos, con la manigueta.

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Debe ser estimulante para un profesor de Historia vivir una lección de historia viva. Salir de una iglesia del siglo XIII para participar por las calles de su ciudad en una manifestación religiosa cuyas normas datan de comienzos del siglo XVII. Pero ese ayer, en el caso de Manuel Jesús Roldán Salgueiro (Sevilla, 1970) está pendiente del hoy más rabioso. Del cielo. Este Martes Santo será el cuarto intento, después de tres fallidos, de salir a la calle en la manigueta del Cristo.

Su padre, Manuel Roldán, que vino a la capital desde El Viso del Alcor, fue uno de los fundadores de la cofradía de los Javieres. Una obra de los jesuitas, como las enseñanzas de Alberti y Juan Ramón o el Ulises de Joyce. "El padre Trenas fue decisivo en esa formación. Les decía en los años 50 que no había que tenerle miedo a los comunistas, sino aprender de ellos. A diferencia de corporaciones más elitistas, como los Luises o los Estanislaos, junto al aprendizaje cultivaban la cercanía a la pobreza".

El padre de Roldán se fue alejando de la cofradía y ahora han sido sus tres hijos -Manuel Jesús, José Luis, Maribel- los que lo convencieron para que volviera. Hermosa parábola del padre pródigo. Manuel Jesús Roldán es profesor de Historia, "no me gusta lo de Sociales", en el IES Albero de Alcalá de Guadaíra. Lleva ya 17 institutos por media Andalucía, un bagaje que inició en el Miguel de Cervantes de la calle Manzana, en el barrio donde creció, bajo el manto pontifical, en el callejero, de León XIII y Pío XII.

En la mitología, Hércules entra por el Guadiana. Son los nombres de dos bares próximos a Ómnium Sanctórum donde suelen repostar los costaleros. Elegimos el segundo. El historiador le ha hablado a sus alumnos de las tumbas egipcias y en otra clase ha puesto un examen sobre la República. Un ejercicio práctico a partir de una fotografía en la que aparecían Franco y Azaña. El ideólogo del nacionalcatolicismo y el autor de la frase "España ha dejado de ser católica". Las dos principales canteras de detractores de la Semana Santa.

La manigueta es una magnífica herramienta para un historiador. "En realidad, es el recuerdo de algo que ya no existe, de cuando los pasos se cargaban por fuera. Una carga simbólica". Cuando los pasos de Sevilla se llevaban como en Málaga. "Es el mejor sitio, porque vas tan cerca del Cristo que nadie te mira". Un Cristo obra de Pires Azcárraga, un imaginero portugués al que le tomaron el pelo para pagarle y en revancha abochornó a sus contratistas revelando la deuda en un prospecto medicinal de las pastillas que utilizaba para el estómago que apareció cuando restauraron la imagen. La imagen surgió inicialmente como un encargo para unos ejercicios espirituales.

Hay cofradías como el Gran Poder que no tienen manigueta y otras como la Soledad de San Lorenzo donde se asignan a perpetuidad o de forma temporal a alguien que ha atravesado una mala racha. Los hijos del maniguetero, Luis y Natalia, son monaguillos de los Javieres. Inéditos como su padre los últimos años. La cofradía eligió el Martes Santo porque fue el día que falleció en Japón San Francisco Javier, el titular de la cofradía de Feria.

Es una gozada hablar del punto de partida de esta procesión, la iglesia de Ómnium Sanctórum, con quien ha escrito tan completas historias de las iglesias y los conventos de Sevilla, dos trabajos editados por Almuzara.

"Los paños de Ómnium Sanctórum son como los de la Giralda", dice quien duda de la existencia de una mezquita en su emplazamiento. "Es un edificio gótico-mudéjar, una mezcla de estilos. Lo del barroco de Sevilla es mentira. Sevilla es mudéjar, renacentista, muchas cosas, pero de barroco nada. Sólo hay una iglesia pura, San Luis de los Franceses. Una de las vergüenzas de la ciudad, como Santa Catalina".

Todos le echan la culpa al mariscal Soult, pero Derribos Pavón es una novena de ursulinas comparada con los verdugos que pululan a lo largo de la historia de la ciudad. "Debe de ser la única ciudad en la que todos se han dedicado a destruirla. Revolucionarios, liberales, franquistas, conservadores, progresistas. La autodestrucción de Sevilla. La república, la dictadura, la democracia. Ninguno se libra. En una ciudad con más de cien iglesias. En la primera edición catalogué 115 y en la segunda salieron cinco más. No hay ninguna en España. Al nivel de Roma. Y en conventos, sólo Toledo tiene un número similar".

Otro mito que le gusta desmontar es el de la dualidad sevillana. "Funcionará para el Betis y el Sevilla, pero ahí se acabó. La dualidad es otra de las grandes mentiras. Una sola línea de Metro, que yo no he cogido en la vida, y he sido usuario de los metros de París, Londres, Praga, Roma o Madrid, un solo rascacielos. ¿Dual?".

Este año el historiador se desdobla. Hoy, Martes Santo, maniguetero de los Javieres. El Jueves Santo, hará la estación de penitencia por primera vez como hermano de Pasión, expectación que comparte con su amigo y cómplice mediático Paco Robles. "Ahí me ha influido mi mujer".

Ómnium Sanctórum fue reconocida por la República e incendiada por los milicianos. Fue el primer templo que se restauró después de la quema. Con materiales que llegaron de los pueblos. Igual que el cura párroco, Pedro Juan, nacido en la capital, que vino después de un reciclaje en Casariche y Aznalcázar.

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