Domingo de Resurrección

La lluvia frustra el pleno a última hora

  • La Hermandad de la Resurrección se tuvo que dar la vuelta y regresar a su templo cuando llevaba algo más de una hora en la calle y la cruz estaba en la Alameda.

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El ansiado pleno que no se da desde el año 2009 no pudo completarse tampoco este año tras tener que abortar la Hermandad de la Resurrección su estación de penitencia cuando la cruz de guía había alcanzado la Alameda de Hércules. La cofradía de Santa Marina no pudo poner el broche de oro a una fiesta que se ha desarrollado este año con gran esplendor, dejando a un lado el comportamiento de parte del público o la basura acumulada en las calles al paso de las hermandades. 

El riesgo de lluvia era evidente e importante, no obstante, la hermandad quiso arriesgar después de que el año pasado no pudiera siquiera poner la cruz de guía en la calle San Luis. Un par de horas antes del horario de salida, los oficiales se reunieron para decidir que saldrían. Conscientes del riesgo que tomaban, decidieron acortar tanto el recorrido de ida a la Catedral como el de vuelta, optando por la Plaza del Salvador, Cuna, Laraña, Encarnación, Imagen, Doña María Coronel, San Marcos y San Luis para que la Virgen de la Aurora estuviera recogida en el templo al filo de las once y media de la mañana. Unas tres horas antes del horario oficial de entrada (14:15). 

Salida de La Resurrección. Ainhoa Ulla.

La Resurrección suspende su estación de penitencia a causa de la lluvia. Ainhoa Ulla.

Cuando la cofradía ya discurría por las primeras calles del recorrido la lluvia -no muy intensa pero sí constante- apareció. El paso del Señor discurría por la calle Inocentes, mientras que el paso de palio de la Virgen de la Aurora se encontraba en la calle San Luis, a la altura de la iglesia de San Luis de los Franceses. Con esta situación la hermandad decidió continuar hacia delante hasta que la lluvia incesante provocó que replanteara la decisión y se decidiera volver a la iglesia de Santa Marina. El paso del Señor estaba llegando a la zona de la Alameda por la calle Conde de Torrejón, mientras que la Virgen estaba ante las puertas de la capilla del Rosario (Hermandad de Montesión) en la calle Feria. 

Ambos pasos emprendieron el regreso. El primero de los pasos, por la calle Correduría. La Virgen, por Feria. En la Cruz Verde, confluencia de ambas calles, se produjo la estampa inédita del encuentro de ambos pasos, estampa regalada por una inoportuna lluvia. El paso del Resucitado continuó en primer lugar y, abriéndose paso entre el cuerpo de nazarenos, avanzó por Feria, Relator y San Luis hasta llegar de nuevo a su templo. La Virgen de la Aurora hizo lo propio a continuación. La cofradía completaba su apresurado regreso alrededor de las seis y media de la mañana. Encomiable fue el esfuerzo de los costaleros, el cuerpo de nazarenos y las bandas de música. El público que se apostaba por el recorrido acompañó a la hermandad en este triste y frustrado regreso que cerró la Semana Santa con un sabor agridulce. 

El Domingo de Resurrección lluvioso se completó con los tradicionales cultos que se celebraron en el interior de las iglesia. En Triana, los fieles formaron importantes colas para visitar al Cachorro, expuesto en besapiés. También en la calle Castilla, el Nazareno de la O permaneció en besamanos. En San Bartolomé, el besamanos de la Virgen de la Alegría abrió el tiempo de las glorias.

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