Calle Rioja

La Caridad siempre se comparte

  • La hermandad que fundó Mañara presentó ayer Virtual.Life, un paseo virtual mediante una herramienta que permite la digitalización y difusión de esta joya del Barroco

Carlos Aparicio y Eduardo Ybarra, hermano mayor de la Caridad, en la presentación de Virtual.Life Carlos Aparicio y Eduardo Ybarra, hermano mayor de la Caridad, en la presentación de Virtual.Life

Carlos Aparicio y Eduardo Ybarra, hermano mayor de la Caridad, en la presentación de Virtual.Life / José Ángel García

YA es posible hacer un paseo virtual por una de las joyas del Barroco. La empresa Propulsa Comunicación presentó Virtual.Life, proyecto de digitalización de la iglesia de la Caridad. Antes lo hizo con la de San Luis de los Franceses, pero esta empresa sevillana de tecnología punta que sobrevivió a la crisis en tiempos de tribulaciones eligió el reino de Mañara, los pobres ricos y viceversa, para su puesta de largo.

Con unas gafas virtuales se puede viajar en tres dimensiones por los cuatro Evangelios. “El objetivo es doble”, dice Carlos Aparicio, presidente de la empresa, “por un lado la protección digital de este patrimonio histórico-artístico y por otro su difusión”.

Los latines que llenan la iglesia de la Caridad se combinaban ayer con el esperanto del último grito, el inglés tecnológico. Virtual Life es el no va más de la búsqueda patrimonial. Antonio Corredor, director comercial de Virtual Life, repartió gafas tridimensionales con las que viajaron en el espacio y en el tiempo Eduardo Ybarra Mencos, hermano mayor de la Caridad, y Marisa Caballero-Infante, gerente del departamento de Arte y Turismo de la Caridad.

Desde hoy mismo, este paseo virtual ya está disponible en lapágina web y en Google Maps. “Desde el confín más lejano del planeta, se puede viajar a la iglesia de la Caridad a través del ordenador o del teléfono móvil, con un dedo o con el ratón”. La tecnología engaña al cerebro, en palabras de Aparicio, el ojo derecho recibe una información y el izquierdo otra para tener la sensación de que estás en el lugar.

La presentación tuvo lugar bajo una de las obras culminantes del Barroco, el altar de la Caridad. “Mañara los puso a trabajar a todos”, cuenta Marisa Caballero-Infante, “el diseño es de Murillo, la retablística de Bernardo Simón de Pineda, la estatua de Pedro Roldán –autor también del impresionante Ecce Homo– y la pintura del Descendimiento es de Valdés Leal”.

La nueva herramienta virtual multiplicará exponencialmente las visitas a la Caridad. No serán de pago “pero ayudarán al conocimiento de la iglesia y del hospital”, según la responsable de arte y turismo. “Tan importante como los ingresos económicos es la difusión de la figura de Mañara. La hermandad lleva años persiguiendo su beatificación. En l os estadíos que mueve el Vaticano le falta el milagro físico”.Si los méritos fueran puramente éticos o estéticos, estaría en los altares por el soneto que se puede leer en el patio, donde la eternidad se corporeiza en el sonido del agua y en el tiempo sin tiempo de los internos. “Vive el rico en cuidados anegados / vive el pobre en miserias sumergido...”. “¿Y qué es morir? Dejarnos las pasiones. / Luego el vivir es una larga muerte: / Luego el morir es una dulce vida”.

Aparicio y Corredor dicen que el sistema digital y virtual es “muy sencillo de compartir”. Como la propia enseña de la Caridad, que pierde su sentido si no se comparte, aunque en su caso virtud y virtual son incompatibles. Desde Sidney, Osaka o Comodoro-Ribadavia se puede viajar sin pasaje a la iglesia de la Caridad. A veces, hace falta ver, aunque sea en tres dimensiones, para creer.

Las riquezas del siglo XVII con herramientas del siglo XXI. La hermandad de la Caridad hace esta apertura donde rezuma lo íntimo, donde gobierna lo estricto. El ratón de ahora es una metáfora cibernética que descarta pandemias y rogativas. En el territorio de las Postrimerías, se abrió un pestillo a la última sofisticación haciendo verdadera en el plano práctico la parábola: los últimos serán los primeros.

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