Sevilla

El Consistorio recuerda que algunos patinetes eléctricos deben registrarse

  • No pueden superar los 10 kilómetros por hora y deben seguir la señalización para bicicletas

Un menor juega sobre un patinete eléctrico. Un menor juega sobre un patinete eléctrico.

Un menor juega sobre un patinete eléctrico. / juan carlos muñoz

El Ayuntamiento de Sevilla admitió este jueves la situación de "alegalidad" en la que están los patinetes eléctricos y otros vehículos de movilidad personal con este tipo de motor, cuya regulación -recordó- corresponde a la Dirección General de Tráfico. Ésta sólo emitió hace unos meses una instrucción, en la que, tras reconocer que es una solución de movilidad urbana al alza por el desarrollo de nuevas tecnologías, deja en manos de los municipios el establecimiento de los lugares y condiciones en los que podrán compartir espacio con el peatón. A la espera de que se amplíe con una regulación específica -como ha pedido el Defensor del Pueblo Andaluz, Jesús Maeztu-, el gobierno local asegura que en Sevilla hay una ordenación mínima recogida en un párrafo de la Ordenanza de Circulación.

En el mismo se definen los "vehículos eléctricos de baja potencia": con dos, tres o más ruedas, accionados por un motor eléctrico de hasta 2,25 Kw, ancho inferior a 0,80 metros y un peso vacío máximo de 120 kilos. Según la misma ordenanza, estos vehículos deben ser "autorizados" por la Dirección General de Movilidad del Ayuntamiento para poder circular siendo considerados como ciclos, es decir, como una bicicleta.

Según el mismo portavoz municipal, hay un formulario tipo en el que los propietarios se identifican y deben especificar las características de su vehículo. Tiendas de bicicletas y de electrónica que están incorporando estos vehículos entre sus productos más vendidos ya advierten a los compradores que deben registrarlos. No obstante, hasta el momento no se han producido sanciones por incumplimientos de este requisito.

Como no se ha regulado en el ámbito estatal, no hay obligación de matricularlos, ni de contratar seguro (es opcional), no se exige edad mínima al conductor o conocimientos mínimos de circulación, pese a que usan un vehículo con motor. Eso sí, desde el Ayuntamiento subrayan que la persona que lo conduce responde de lo que pueda ocurrir.

En esta línea, desde el Ayuntamiento aseguran que pueden circular por el carril bici y zonas peatonales a una velocidad máxima de 10 kilómetros por hora. Si pueden alcanzar mayor velocidad, están obligados a instalar un limitador, aseguró el mismo portavoz. En estas circunstancias, se les aplican las mismas limitaciones que a las bicicletas: deben respetar la señalización para las mismas, no pueden circular por zonas de aglomeración de viandantes o declaradas saturadas y no pueden aparcarse en las aceras. El Ayuntamiento no tiene previsto desarrollar una regulación más amplia hasta que lo haga la DGT. Sí están trabajando en ello ya otras ciudades, como Madrid y Barcelona. En este último caso, ya se ha tenido que prohibir su circulación en algunas zonas, con mucha afluencia de público, por seguridad.

Las ciudades de Madrid y Barcelona están trabajando ya en normas más completas

En la instrucción de la DGT sobre estos vehículos de movilidad personal se apunta a que estos nuevos modelos han roto la "tradicional división peatón/vehículo de motor" y están generando "situaciones de riesgo" al compartir el espacio urbano con el resto de usuarios. El texto resulta, no obstante, algo contradictorio, porque por un lado subraya la "imposibilidad de asimilarlos a la figura del peatón" y que puedan usarse en las aceras u otros espacios reservados, pero deja en manos de los ayuntamientos establecer excepciones en ese sentido.

El hecho de no emitir gases y ocupar poco espacio hace que muchos los defiendan como un transporte sostenible. Cada vez son más autónomos y se espera que se multipliquen en los próximos años. En una actuación de oficio, el Defensor del Pueblo Andaluz ha instado a que se redacte una ordenanza tipo para los ayuntamientos por las situaciones de riesgo que generan, al circular a velocidad inadecuada por zonas peatonales y, muchas veces, con "conductores inexpertos". En Sevilla hubo un accidente el 18 de mayo, cuando un turista fue golpeado por uno de estos patinetes en la Avenida de la Constitución.

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